¡Falsa alarma! La FDA se retracta: la lechuga mexicana no causa 'diarrea explosiva', pero el retiro sigue
¡Qué alivio, pero qué coraje! Resulta que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) se tuvo que tragar sus palabras. El sábado pasado, con bombo y platillo, anunciaron que habían encontrado el parásito Cyclospora en lechugas mexicanas de la empresa Taylor Farms, provenientes de Guanajuato. Pero apenas 24 horas después, salieron con la cola entre las patas a decir que todo fue un 'falso positivo'.
Así como lo oye, doña María. La FDA, en un comunicado dominical, reconoció que sus científicos se apresuraron. Dijeron que, debido a la complejidad de detectar al Cyclospora, volvieron a revisar las muestras y se dieron cuenta de que el resultado inicial no era confiable. O sea, que la lechuga mexicana no es la culpable de la famosa 'diarrea explosiva' que tanto asustó al vecino del norte.
¿Y entonces por qué siguen retirando la lechuga?
Aquí está el chiste: aunque la FDA se retractó, el retiro de productos no se detiene. Taylor Farms ya retiró del mercado estadounidense toda la lechuga iceberg que produce en Guanajuato, además de 35 productos diferentes (ensaladas, mezclas, kits) que se distribuyeron en 27 estados de la Unión Americana. ¿La razón? Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) siguen señalando a la lechuga como posible origen de un brote de ciclosporiasis que ya tiene más de mil 600 casos confirmados y 141 hospitalizaciones.
La cosa es que el retiro es 'preventivo', dice la empresa. Pero uno se pregunta: si la FDA ya dijo que es falso positivo, ¿por qué siguen castigando a nuestros productores? ¿No será que le están buscando tres pies al gato para justificar medidas proteccionistas contra el campo mexicano?
El drama de Taco Bell y la lechuga guanajuatense
El escándalo comenzó cuando los CDC vincularon el brote con lechuga iceberg servida en restaurantes Taco Bell. Decenas de personas cayeron enfermas después de comer ahí. Y claro, como siempre, el dedo acusador apuntó al sur de la frontera. Pero ahora que la FDA se desdecir, el asunto huele más a guerra comercial que a una verdadera crisis sanitaria.
Mientras tanto, los inspectores de la FDA ya están en México, revisando granjas y plantas procesadoras de lechuga en el centro del país. Quieren ver si hay algo más detrás de este brote, o si todo fue una tormenta en un vaso de agua. Y uno no puede evitar pensar en las familias de Guanajuato que dependen de estas exportaciones, que ahora ven su trabajo manchado por una acusación que resultó ser falsa.
¿Qué es la ciclosporiasis? Una explicación sencilla
Para que no se asuste, doña Chole: la ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis. Se transmite por agua o alimentos contaminados, y sus síntomas son bien desagradables: diarrea intensa, dolor de panza, náuseas, fatiga y hasta fiebre. Pero ojo, no es una enfermedad mortal si se atiende a tiempo.
Lo grave aquí no es la enfermedad, sino el daño a la imagen de nuestros productores. Mientras los gringos se retractan, el retiro sigue y el miedo ya se sembró. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que los consumidores vuelvan a confiar en la lechuga mexicana? Eso, mis estimados, no lo dice ningún comunicado oficial.
Los números que duelen
Los CDC reportan mil 645 casos confirmados de ciclosporiasis desde el 1 de mayo de este año, más de 5 mil 100 casos sospechosos y 141 hospitalizaciones. Esa cifra es 27 veces mayor que la del mismo periodo del año pasado. Algo está pasando, pero no necesariamente en los campos de Guanajuato. La investigación sigue abierta, y mientras tanto, nuestros campesinos pagan el pato.
Así que ya sabe, paisano. No se deje engañar por los titulares alarmistas. La lechuga mexicana no es la mala de la película. Y aunque la FDA ya se retractó, el daño ya está hecho. Ojalá que las autoridades mexicanas exijan una disculpa formal y, de paso, una compensación para los productores afectados. Porque de eso, ni una palabra.