Terremoto en Indonesia deja al menos 47 muertos y pueblos sepultados
Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió la madrugada del sábado el mar frente a la costa de Indonesia, dejando al menos 47 muertos, decenas de heridos y comunidades enteras sepultadas por deslizamientos de tierra. La cifra de víctimas, advierten las autoridades, casi con certeza va a aumentar.
¿Qué pasó en la isla de Flores?
El sismo golpeó a las 5:58 de la mañana, hora local, a solo 10 kilómetros de profundidad, en la región de Flores, al este del archipiélago. El epicentro se ubicó a 68 kilómetros de la ciudad de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El temblor fue tan fuerte que la gente salió corriendo presa del pánico. En el Seminario Mayor de San Pedro, en Sikka, estudiantes y monjas que asistían a misa tuvieron que escapar cuando el techo del salón de actos se vino abajo. Un sacerdote se fracturó una pierna al saltar desde un segundo piso, contó el rector, padre Guidelbertus Tanga.
Yohanna Embu, residente de la regencia de Sikka, relató que la sala de espera de la terminal portuaria de Pelni en Maumere se desplomó por completo. “Muchas construcciones aquí resultaron dañadas”, dijo.
Tsunami y deslizamientos: el doble golpe
Indonesia emitió alerta de tsunami y pidió a la gente en la costa que subiera a zonas altas. Aunque luego la cancelaron, el mar sí dejó su huella. En la aldea de Ngada, en Manggarai Oriental, un tsunami de 1.61 metros cubrió todo de lodo y escombros. Barcos pesqueros quedaron varados en la orilla, las casas rodeadas de sedimento. También se reportaron olas de casi un metro en Maurole y de más de medio metro en Bulukumba y Sape.
Pero el verdadero drama está en las montañas. Los deslizamientos de tierra sepultaron o aislaron aldeas remotas en seis regencias de la isla. Fathur Rahman, jefe de la Oficina de Búsqueda y Rescate en Maumere, dijo que algunas comunidades quedaron completamente enterradas y que la falta de equipo pesado está frenando las labores de rescate.
La ayuda no llega: comunicación y caminos cortados
El jefe de policía de Nusa Tenggara Oriental, Rudi Darmoko, fue claro: los cortes de energía están complicando todo. “Seguimos recopilando informes de daños y víctimas, pero hay interrupciones en las comunicaciones”, explicó. Además, los derrumbes cortaron la carretera Trans-Flores, la única vía pavimentada que cruza la isla.
El jefe de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres, Suharyanto, informó que los rescatistas han recuperado al menos 47 cuerpos, la mayoría en Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental. Unas 50 personas están hospitalizadas. El sismo arrasó 157 viviendas, dañó otras 200 y destruyó más de 100 escuelas, centros médicos e iglesias. Unos 2.000 aldeanos duermen ahora en refugios temporales.
Se desplegaron tres helicópteros y una embarcación de rescate, pero la geografía no ayuda: Nusa Tenggara Oriental son muchas islas, con transporte y acceso complicados.
Un país acostumbrado a temblar
Indonesia no es ajena a estas tragedias. Está sobre el Cinturón de Fuego, un arco de volcanes y fallas tectónicas que la hace propensa a sismos mortales. En 1992, un terremoto y tsunami dejaron unos 2.500 muertos en Flores. En 2018, otro sismo de 7.5 generó un tsunami que mató a más de 4.400 personas. Y en diciembre de 2004, el megaterremoto de 9.1 frente a Sumatra provocó un tsunami que se llevó 230.000 vidas en una docena de países.
Este sábado, además, un temblor de magnitud 6.9 sacudió Sumatra del Norte, pero fue tan profundo que no causó daños.
¿Cuántos muertos hay hasta ahora?
Al menos 47 cuerpos han sido recuperados, según la Agencia Nacional de Gestión de Desastres. La mayoría están en Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental. Se espera que la cifra suba conforme lleguen los equipos de rescate a las aldeas aisladas.
¿Qué pasó con la alerta de tsunami?
Se emitió una alerta inicial para varias provincias y se pidió a la gente alejarse de playas y ríos. Luego se canceló porque el monitoreo no mostró olas que representaran una amenaza. Eso sí, se registraron tsunamis pequeños, de hasta 1.61 metros, que dejaron daños en aldeas costeras.
¿Por qué es tan difícil llegar a los afectados?
Porque los deslizamientos sepultaron aldeas enteras, los cortes de energía tumbaron las comunicaciones y la carretera Trans-Flores quedó bloqueada. A eso se suma que la zona son muchas islas con acceso complicado, y falta equipo pesado para mover escombros.