Adiós a una casa de letras: Ediciones Era cierra sus puertas tras 66 años de pelea
La noticia cayó como balde de agua fría en el mundo de los libros. Ediciones Era, ese sello que durante 66 años fue refugio de la mejor literatura mexicana, anunció que suspende sus operaciones. La culpa, dicen ellos mismos, es de un mercado que ya no les permite vivir. Y es que las ventas se desplomaron hasta quedar en apenas un 25 por ciento de lo que eran antes de la pandemia.
En un comunicado dirigido a las librerías, la editorial explicó que la red de puntos de venta que los mantenía a flote simplemente desapareció. “Hoy, a 66 años de la publicación del primer libro de Ediciones Era, nos vemos en la necesidad de reconocer que el mercado del libro ha cambiado tanto que no nos permite vivir de las ventas de nuestros libros”, señalan con honestidad brutal.
Marcelo Uribe, director de la editorial desde 1991, fue breve ante la prensa: “Ediciones Era no hace declaraciones nunca. Pronto habrá un comunicado de la editorial en nuestra página”. Palabras contadas, como buen editor de raza.
¿Por qué cierra Ediciones Era, el sello que publicó a los grandes?
La historia de Era es la historia de la cultura mexicana. Fundada en 1960 por Neus, Jordi y Francisco Espresate, junto con Vicente Rojo y José Azorín, todos vinculados al exilio republicano español, esta editorial se convirtió en un faro independiente en un país donde publicar era todo un acto de rebeldía.
Su catálogo es un tesoro nacional: Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo y hasta un entonces desconocido Gabriel García Márquez, de quien publicaron El coronel no tiene quien le escriba. Para que usted se dé una idea, en 2025, cuando celebraron sus 65 años, se informó que su catálogo histórico rondaba los 1,200 títulos, con unos 400 todavía vivos y en circulación.
Pero los tiempos cambian, y no siempre para bien. La propia editorial lo reconoce sin rodeos: “Estos últimos seis años hemos peleado de mil maneras para mantener la editorial viva, pero los ingresos para lograrlo no han llegado. Con muchos esfuerzos pagamos varias deudas en las que incurrimos durante la pandemia, pero, aun así, las cantidades que debemos siguen creciendo”.
Hasta vendieron su casa en la colonia Roma para intentar salvar el barco. “Gracias a eso, en este momento, estamos en condiciones de hacer algunos pagos y de detener la operación de la editorial para no caer en deudas impagables”, añaden.
El mundo literario llora: “Se acaba un modo de hacer libros”
Las reacciones no se hicieron esperar. El escritor Jorge F. Hernández escribió con dolor: “Se cierra una ventana al tiempo que el tiempo enrarecido exige aire fresco, libres letras en prosa y verso... el neblumo ahoga y se cierra una ERA”.
Carlos René Padilla fue directo: “Una desgracia para el mundo editorial y la literatura mexicana”. Y Mauricio Montiel Figueiras fue más allá: “La noticia de la desaparición de Ediciones Era es uno de los mayores golpes para la literatura mexicana contemporánea. Para no incurrir en el lugar común de decir que con Era se acaba toda una época, diré que se acaba más bien un modo de hacer libros y de concebir la literatura como un arte y no como una mercancía, que por desgracia es como el mercado editorial se está comportando en la actualidad”.
Gabriel Rodríguez Liceaga no ocultó su tristeza: “¡Qué noticia más triste! Una editorial que defendió la literatura mexicana por años, ahora cesa sus operaciones. Es un día espantoso y pesadillesco para la historia del libro en México”.
Guillermo Quijas, fundador de Almadía, lanzó una advertencia que duele: “El cierre de Ediciones Era es una tristísima noticia para la edición mexicana. Y puede ser también una señal de alarma: si una editorial con 66 años de historia y uno de los catálogos fundamentales de este país no puede continuar, hay algo que no está funcionando”.
Y agregó con cariño: “Marcelo Uribe representa una manera de editar que ha sido escuela para muchos de nosotros: discreta, rigurosa y comprometida con los libros. Era nos enseñó que una editorial se construye en décadas. Su cierre deja un vacío enorme. Quedan sus libros, por supuesto, pero también una forma de hacer y entender la edición que marcó a quienes vinimos después”.
“Cambió la vida pública de México en muchos sentidos”
El escritor Juan Villoro lo dijo claro el año pasado, cuando Era celebraba sus 65 años: la editorial “cambió la vida pública de México en muchos sentidos, porque apostó por autores que probablemente no tenían mucho futuro”. Y es cierto: Era publicó a experimentales como Juan García Ponce y le dio espacio a voces que otros sellos ignoraban.
También hay que hablar de Vicente Rojo y sus portadas inolvidables, que le dieron al sello una identidad visual única. Era no era solo una editorial, era toda una escuela de cómo entender el libro como objeto de arte.
¿Qué pasará con el catálogo y los derechos de autor?
Por ahora, nadie sabe si la suspensión será definitiva ni qué ocurrirá con los derechos de los autores y el catálogo. La editorial solo agradece: “Les agradecemos todos los años de trabajo conjunto. El espacio que les han dado a nuestros libros y el interés en nuestro sello, nuestros autores y nuestros temas a lo largo de las décadas. Ha sido un privilegio contar con ustedes para la difusión de los libros de Ediciones Era”.
Mientras tanto, los lectores nos quedamos con un nudo en la garganta y la certeza de que, como dijo Montiel Figueiras, no todos los cambios son para bien. Y este, compadre, es de los que duelen.
Preguntas frecuentes sobre el cierre de Ediciones Era
¿Cuándo cerró Ediciones Era?
La editorial anunció la suspensión de operaciones en agosto de 2026, tras 66 años de actividad ininterrumpida desde su fundación en 1960.
¿Qué autores publicó Ediciones Era?
Su catálogo incluye a Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo, Juan García Ponce y Gabriel García Márquez, entre muchos otros.
¿Por qué cerró la editorial?
La caída de las ventas al 25 por ciento de lo que eran antes de la pandemia y la desaparición de la red de librerías que garantizaba su subsistencia hicieron inviable mantener la operación.