El emblemático arco marino Hōlei, esa maravilla de roca volcánica que se alzaba unos 27 metros sobre las aguas del Pacífico, ya no está. La naturaleza, tozuda y sin permiso, se lo llevó de un tirón. Después de aguantar firme durante unos 550 años frente a la costa de la isla, la formación colapsó y ahora solo queda el recuerdo y las fotos de quienes tuvieron la dicha de verla.
El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) confirmó lo que muchos temían: el arco todavía estaba en pie el 23 de septiembre, pero para la noche del domingo 27 ya se había derrumbado. La hora exacta del desplome, ni Dios la sabe. Lo que sí se sabe es que la formación estaba al final de Chain of Craters Road, en una zona famosa por sus acantilados y por el oleaje bravo del Pacífico.
¿Por qué colapsó el arco Hōlei?
Esto no fue un capricho de la naturaleza, sino el resultado de años de desgaste que venían avisando. El NPS ya había advertido que la formación terminaría cayendo por la transformación natural de la costa. Y es que los terremotos que sacudieron la zona durante la erupción del volcán Kīlauea en 2018, junto con el colapso de su cumbre, dejaron dañados los acantilados cercanos al arco.
Para enero de 2020, aparecieron grietas nuevas y otras señales de que la cosa no andaba bien. Las autoridades, ni tontas ni perezosas, cerraron el área de observación original y en marzo de ese año habilitaron otro punto para contemplar la formación, pero desde una distancia prudente.
Meses después, el oleaje provocado por la tormenta tropical Darby se llevó una parte de la roca que estaba en la base del arco. El NPS, con su lenguaje técnico, dijo que la formación tenía vida limitada y que el desgaste de los acantilados terminaría modificando el paisaje. Dicho y hecho.
El colapso ocurrió durante el cierre del parque
El arco fue visto por última vez en pie el 23 de septiembre. Cuatro días después, las autoridades constataron que había desaparecido. El NPS indicó que el derrumbe pudo ocurrir durante el cierre temporal del parque por la tormenta tropical Nolo durante ese fin de semana. Pero ojo, no determinaron que la tormenta haya sido la culpable directa.
Tras la desaparición del arco, las autoridades pidieron a los visitantes mantenerse lejos de los bordes de los acantilados y de las zonas cerradas. Y no es para menos: en redes sociales ya circulan fotos de gente acercándose al sitio donde estaba la formación, pese a que los acantilados pueden colapsar sin aviso previo. Así de simple: un paso en falso y al agua.
Una formación que cambió junto con la costa
El Hōlei era una de las formaciones más fotografiadas de esta zona del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái. Durante años, los visitantes acudían a los puntos habilitados para admirarlo. Su desaparición es parte de los cambios naturales que han transformado el litoral del parque: la erosión, los terremotos, la actividad volcánica y el oleaje han ido moldeando los acantilados a lo largo del tiempo.
El NPS señaló que el colapso del Hōlei representa una nueva transformación de esta costa, donde el desplazamiento gradual de los acantilados seguirá modificando el paisaje. Así que, aunque el arco que durante décadas fue fotografiado por miles de personas ya no existe, las restricciones de acceso se mantienen por la inestabilidad de la zona.
La naturaleza, una vez más, nos recuerda que nada es para siempre. Ni siquiera una roca que aguantó más de medio milenio.