El archivo de Octavio Paz se traslada al CENCROPAM: ¿protección o control estatal?
La Secretaría de Cultura anunció el traslado del archivo personal de Octavio Paz al Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM). Una decisión que, según las autoridades, busca "fortalecer las condiciones especializadas" para preservar la memoria del Nobel mexicano.
Un tesoro cultural bajo custodia oficial
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, justificó la medida argumentando que "el Estado cumple su responsabilidad de preservar los archivos que resguardan la memoria cultural del país". Pero, ¿no será acaso otra forma de centralizar y controlar nuestro patrimonio cultural?
El inventario revela la magnitud de este tesoro: 298,965 bienes que incluyen desde el archivo personal hasta 40,097 libros, 46,521 fotografías y 494 obras de su esposa, la artista Marie José Tramini.
Siete años de trabajo, resultados a medias
Desde 2019, las labores de conservación han avanzado a paso lento. Del archivo personal de 137,277 fojas, apenas el 28.4% ha sido catalogado. ¿Será que la burocracia cultural también padece de los males que aquejan a otras dependencias gubernamentales?
Los números hablan por sí solos:
- 110,521 fojas restauradas (80.4%)
- 64,217 digitalizadas (50.3%)
- 39,334 catalogadas (28.4%)
¿Protección o centralización?
El traslado al CENCROPAM se justifica por "mejores condiciones de espacio y equipamiento". Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse si esta concentración de nuestro patrimonio cultural en manos del Estado no responde a una lógica de control más que de preservación.
La coordinación entre el INBAL, el DIF-CDMX y el Juzgado 25 de lo Familiar muestra la complejidad burocrática que rodea a este proceso. Mientras tanto, el pueblo mexicano sigue esperando tener acceso pleno a la obra de uno de sus intelectuales más importantes.
La declaratoria de Monumento Artístico de 2018 convirtió el archivo en patrimonio nacional. Ahora, la pregunta es si esta medida servirá realmente para democratizar el acceso a la cultura o si será otra pieza más en el tablero del control estatal sobre nuestras riquezas culturales.