El jet de Infantino: lujo elitista que envenena el Mundial
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha emitido 46 toneladas de CO2 en solo 10 días de viajes en jet privado por el Mundial 2026. Mientras los pueblos sufren las consecuencias del cambio climático, el mandatario se pasea en un Gulfstream G650ER cedido por Qatar Airways, contaminando lo que una persona promedio en México genera en 12 años completos.
¿Cómo viaja Infantino mientras el planeta arde?
Ya arrancó el Mundial 2026 y, como manda la costumbre en la FIFA, la fiestecita viene con su buena ración de basura y contaminación. Toneladas de desechos en los estadios, los Fan Festival regados por doquier, y arriba, muy arriba, volando como si el mundo fuera su propiedad, anda Gianni Infantino en su avioncito privado.
Desde el 10 de junio, el suizo este subió a un Gulfstream G650ER, un jet de lujo propiedad de Qatar Airways, la mismísima empresa socia de la FIFA. Le prestaron la nave para que anduviera de aquí para allá durante el torneo, y vaya si la ha aprovechado. En sus primeros 10 días, Infantino ya suma 14 vuelos y 31 mil 856 kilómetros recorridos entre México, Estados Unidos y Canadá.
Usted, que se aprieta en el metro, que cuida cada centavo para el pasaje, que recicla por conciencia, mire nomás cómo anda el señor presidente de la FIFA. Viaja diario entre las sedes para tomarse la foto en partidos como Argentina vs. Argelia, Portugal vs. República Democrática del Congo, Colombia vs. Uzbekistán, Canadá vs. Qatar y Países Bajos vs. Suecia. Cruzando fronteras como si nada, dejando su estela de veneno por donde pasa.
¿Cuánto contamina el jet privado de Infantino?
Aquí vienen los números, y son para quitarse el sombrero. Hasta el 20 de junio, con apenas 15 vuelos, el jet de Infantino ha emitido 46 toneladas métricas de CO2. ¿Qué significa eso en la vida real? Pues que en 10 días, este señor contaminó lo equivalente a 12 veces lo que una persona promedio en México genera en todo un año.
Para que se dé una idea más clara: esos viajes ensuciaron tanto como cargar al 100% más de 3 millones 718 mil celulares. Pero es que hay más. Según France 24 y los datos de Greenly, empresa francesa especializada en evaluar la huella de carbono, una sola hora en ese avión emite casi lo que una persona genera en un año entero. Una horita nomás. Y él va volando todos los días, como si el cielo fuera su carretera privada.
Si Infantito sigue con su ritmo de dos ciudades diarias hasta los octavos de final y luego asiste a los últimos ocho partidos, estaremos hablando de entre 300 y 500 toneladas de CO2 solo por su avión. Es decir, la huella anual de 35 a 55 franceses. Todo por un solo hombre en un jet privado. ¿Para qué? Para la foto, para lucir poder, para que lo vean.
¿Qué dice la gente ante tanto cinismo?
Las redes no se han quedado calladas. Los memes llovieron sobre Infantino y su avioncito contaminante. Y con toda razón. La gente está hastiada de ver cómo los poderosos se dan todos los lujos mientras nos dicen que cuidemos el planeta, que reciclemos, que usemos bicicleta, que apaguemos la luz.
Los japoneses, por ejemplo, se han ganado el respeto del mundo por su limpieza en los estadios. Recogen su basura, dejan todo impecable. Una lección de responsabilidad colectiva, de comunidad, de lo que se puede hacer cuando la gente se organiza y cuida lo común. Pero al presidente de la FIFA, ¿le importa? Ni un poquito. Él vuela en su jet qatarí y que se pudra el planeta.
Esta es la misma FIFA que nos vendió el Mundial de Qatar con sus promesitas de