¡Ya es ley! Sheinbaum firma decreto para que el gobierno ya no pueda esconder nada
La presidenta Claudia Sheinbaum le pegó un jalón de orejas a la opacidad. Desde este 5 de agosto, el gobierno federal y todas sus empresas filiales están obligados a mostrar las cuentas claras y el chile verde, pero sin esconder nada. Así nomás, con un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, se le acabó el jueguito a los que creían que podían manejar los recursos públicos a escondidas.
¿Qué cambia con este nuevo decreto?
Ahora, todas las dependencias del Poder Ejecutivo y las empresas del Estado, hasta sus hijitas (las filiales), tienen que poner en la mesa sus estados financieros, sus auditorías, sus contratos y hasta las actas de las asambleas donde se deciden fusiones o desapariciones. O sea, ya no hay pretexto para que el pueblo se quede con la duda de a dónde se fueron los impuestos.
El decreto dice clarito:
“Es prioridad para el gobierno de México garantizar la transparencia proactiva de la información generada en el ejercicio de las actividades que realizan los sujetos obligados”.Y no es para menos, porque si algo le duele a la corrupción es que le pongan el reflector.
La Secretaría Anticorrupción, la nueva vigilante
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno se va a encargar de que se cumpla la ley. Va a fiscalizar los planes anuales, a los auditores externos, los informes de resultados y hasta el padrón de los despachos que auditan. O sea, van a revisar a los que revisan. ¡Eso sí es poner orden!
Además, las filiales de las empresas públicas tendrán que soltar información sobre sus políticas de recursos humanos, sus remuneraciones, sus contratos y hasta los datos de los miembros del Consejo de Administración. Nada de esconder al jefe o a los cuates que se sientan en la mesa grande.
¿Cuándo veremos los resultados?
El decreto ya entró en vigor, pero no todo es de a gratis. La dependencia llamada Transparencia para el Pueblo tiene 90 días hábiles para sacar los formatos y los criterios técnicos. Después, los sujetos obligados tienen otros 30 días hábiles para publicar la información. En total, unos 120 días hábiles para que todo esté al alcance de cualquiera que quiera saber cómo se gasta el dinero del pueblo.
¿Por qué es un golpe contra la corrupción?
Este decreto no es solo un papel. Es una herramienta para que la gente de a pie, los que pagan impuestos con su sudor, puedan exigir cuentas. La transparencia proactiva significa que el gobierno ya no espera a que le pidan la información, sino que la pone en la Plataforma Nacional de Transparencia para que todos la vean. Y eso, compitas, es un freno para los que se quieren pasar de listos.
Así que ya lo saben: el gobierno de Sheinbaum le está apostando a la rendición de cuentas. Ojalá que este decreto no se quede en letra muerta y que de verdad se vea el cambio. Porque como dice el dicho: “el que nada debe, nada teme”. Y aquí, los que deben, ya empezaron a temblar.