XALAPA, Ver. Por segundo año al hilo, el Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS) le encontró más piedritas al estadio Luis “Pirata” Fuente, en Boca del Río. Resulta que la joyita de la corona del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez (2018-2024) sigue dando de qué hablar, y no precisamente por los goles que ahí se celebran, sino por los pesos que se esfumaron en una remodelación que no quedó ni de a cuates.
En la revisión de la Cuenta Pública 2025, ya con Rocío Nahle al mando, los auditores le pusieron el ojo al dinero que manejó el Instituto de Espacios Educativos del Estado de Veracruz (IEEEV) para esa obra. ¿El resultado? Un presunto daño patrimonial de 709 mil 133 pesos, según el informe. ¿Las causas? Las de siempre: chambas mal hechas, materiales que no resistieron ni la primera lluvia y pagos de más por cosas que ni se hicieron.
Cuando los inspectores se dieron su vuelta por el estadio, se toparon con un verdadero desmadre: la membrana sintética de las torres de palcos y las cubiertas de tensores está rota, los barandales están flojos y ya les está saliendo óxido en gradas, escalones y torres. Pero eso no es todo, porque también hay filtraciones en los módulos comerciales hechos con contenedores, no hay tinacos ni baños en esos espacios, el pavimento del estacionamiento está cuarteado y los topes están hechos polvo. Hasta la escultura de bronce del mismísimo Pirata Fuente está con una pátina verdosa, como si nadie le hubiera dado ni una pasadita de trapo.
¿Y la vista desde las butacas? También falló
En otra etapa de la obra, aunque ahí no hubo daño patrimonial de por medio, el ORFIS encontró detalles de a gratis: 664 butacas en las esquinas de las gradas no tienen visibilidad hacia la cancha porque las torres de palcos les tapan la vista. O sea, pagas tu boleto y te la pasas viendo la estructura, no el partido.
Y como si fuera poco, también se detectaron franjas de césped deportivo que se están desprendiendo, agua de lluvia que se cuela hacia las plateas, tuberías pluviales a la vista y una fosa de seguridad que se encharca. Un verdadero monumento a la improvisación.
Recordemos que en la revisión de la Cuenta Pública 2024, el ORFIS ya había reportado un presunto daño patrimonial de alrededor de 160 millones de pesos por esta misma remodelación. La historia se repite, y el pueblo es el que paga el pato.
Nido del Halcón: terminado, pero ni quién lo use
Mientras tanto, en Xalapa, el Complejo Deportivo Nido del Halcón ya está terminado, según los papeles. La segunda etapa de construcción y el equipamiento están completitos, sin faltantes ni daño patrimonial. Pero aquí viene el detalle: el inmueble está sin operar, nadie lo usa, nadie lo estrena. Es como tener un coche del año guardado en la cochera sin que nadie le dé arranque.
Y eso que este proyecto tiene su historia. En la revisión de la Cuenta Pública 2023, el ORFIS había documentado un atraso de mil 209 días en la ejecución de la segunda etapa. La propia gobernadora Rocío Nahle ha dicho que el complejo no ha sido recibido por el Gobierno estatal. Pero, ¡oh sorpresa!, en la revisión de 2025 no se determinó daño patrimonial. ¿Será que ya se pusieron las pilas o que nomás le bajaron al escándalo?
La UPAV de Actopan: un millón de pesos y un candado
El informe también destapó otro boquete, ahora en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), en Actopan. Ahí se construyó una plaza cívica, sanitarios y obra exterior con un contrato de 2 millones de pesos, de los cuales se pagó un millón durante 2025. Pero cuando los auditores llegaron a la inspección, se encontraron con que el acceso principal está cerrado con candado.
¿Y quién puso el candado? Un ciudadano que se ostenta como dueño del terreno y que no dejó entrar a nadie, en protesta por la afectación a sus derechos de propiedad. El instituto no presentó ni un papel que demostrara que el predio era del Estado o de la universidad. Así que la obra quedó sin operar y el ORFIS determinó un presunto daño patrimonial de un millón de pesos. Un dineral tirado a la basura, o mejor dicho, tras un candado.
En Ángel R. Cabada, la escuela que no terminaron
La tercera obra con presunto daño patrimonial está en la primaria Miguel Hidalgo y Costilla, en la localidad de Laguna Colorada, en Ángel R. Cabada. El contrato fue por un millón 599 mil 535 pesos, y durante 2025 se pagaron 422 mil 955 pesos.
Pero cuando los inspectores llegaron, los trabajos estaban a medias, pese a que el plazo ya había vencido. Entre lo que se pagó y no se hizo, están los luminarios del edificio A, que ni siquiera se instalaron. Por eso, el ORFIS determinó un presunto daño patrimonial de 126 mil 294 pesos.
En total, estas tres obras suman un presunto daño patrimonial de un millón 835 mil 427 pesos en la revisión de la Cuenta Pública 2025 del IEEEV. Para que se den una idea, con ese dinero se podrían haber construido varias aulas bien hechas, en lugar de pagar chambas chuecas.
Los anticipos que se quedaron en el aire
Pero eso no es todo, porque el ORFIS también reportó que al cierre de 2025, el instituto tenía registrados 867 millones 804 mil pesos entregados como anticipos para obras públicas. De ese monto, después de las aclaraciones presentadas hasta julio de 2026, quedaban pendientes de amortizar, recuperar o depurar 824 millones 846 mil pesos. O sea, casi todo.
Y para rematar, también hay cuentas por pagar a corto plazo que, tras depuraciones parciales, mantenían un saldo pendiente de mil 177 millones 700 mil pesos. Una verdadera montaña de lana que no se sabe dónde está ni a quién se le debe.
Las inspecciones físicas también dejaron al descubierto instalaciones escolares terminadas o pagadas que siguen sin usarse, así como problemas de mantenimiento y seguridad en planteles de municipios como Tuxpan y Chicontepec. La educación, que debería ser la prioridad, sigue esperando su turno.
Mientras tanto, el pueblo veracruzano sigue esperando que las autoridades rindan cuentas y que las obras públicas sirvan de verdad. Porque con estos resultados, lo único que queda claro es que el dinero de todos se sigue yendo por el caño, y los responsables, como siempre, ni sus luces.
