El viejo tricolor vuelve a las andadas: Rubén Moreira celebró el 'carro completo' y ya busca alianzas
Con esa cara de quien acaba de ganar la lotería, el coordinador del PRI en San Lázaro, Rubén Moreira, salió a presumir los resultados de Coahuila. Y vaya que se lució, porque el tricolor se perfila para llevarse las 16 diputaciones de mayoría relativa del Congreso local. Un 'carro completo' que, según él, es un mensaje contundente del pueblo contra Morena.
Pero vamos por partes, como decía el desmembrador. Que el PRI gane en Coahuila no es ninguna sorpresa para quien conozca el terreno. Esa entidad ha sido bastión priista desde tiempos inmemoriales, donde la maquinaria tricolor sigue aceitada y funcionando como reloj suizo. Ganar en su propia casa y después vendérselo al país como un rechazo ciudadano al proyecto de la 4T tiene su qué.
<Moreira y su lectura nacional de una elección local
El legislador priista no perdió el tiempo. Declaró que Morena tiene que hacer una reflexión profunda:
'Morena tendrá que hacer una reflexión de por qué lo derrotaron, por qué perdió, por qué tanta gente fue a mostrarles rechazo.'
Y ahí nomás lo soltó, como si Coahuila fuera el termómetro de todo México. Moreira habló de 'un fuerte ingrediente del desastre que tiene Morena de cómo se le está desmoronando el país'. Bonita retórica la del partido que nos dejó décadas de corrupción, desigualdad y favores a los de arriba.
El llamado a la alianza opositora: ¿estrategia o desesperación?
Con el pecho inflado por el resultado coahuilense, Moreira aprovechó para insistir en su vieja obsesión: una alianza opositora rumbo a 2027. Su propuesta incluye candidaturas comunes, defensa conjunta del voto y movimientos estratégicos para 'frenar a Morena y con ello frenar la destrucción del país'.
Ojo aquí, porque el cuento suena conocido. La derecha y la centro-derecha quieren juntar sus pedazos para intentar detener el proyecto transformador. No les importa tanto el pueblo, les importa recuperar sus privilegios. Porque cuando hablan de 'destrucción del país', en realidad hablan de la pérdida de sus negocios y conveniencias.
Los factores que pesan en esta discusión
- La fuerza territorial de cada partido en los distintos estados.
- El desgaste que dejaron alianzas anteriores.
- La pelea por conservar o perder registros locales.
- La viabilidad real de candidaturas comunes.
- La necesidad de una defensa del voto más sólida.
El PAN: entre la espada y la pared
Y mientras Moreira hace su numerito, los panistas están que echan humo pero para otro lado. La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, vinculada al PAN, reconoció el panorama complicado en Coahuila, donde Acción Nacional podría perder su registro local. Un golpe durísimo.
Pero la dirigencia panista no se va a dejar meter el dedo en la boca tan fácil. Sobre la propuesta de alianza, soltó un cauteloso:
'Necesitamos ver pros y contras, que nada está dicho.'Y remató con algo bien claro:
'Hoy, lo que es un hecho el PAN le apuesta al PAN.'
Vamos, que no están dispuestos a hacerle el caldo gordo al tricolor tan nomás. Ni modo de ir de la mano con quien fue su rival histórico por décadas.
Qué significa perder el registro en Coahuila para el PAN
Si se confirma la pérdida del registro local, las consecuencias para los panistas son serias:
- Se esfuma el financiamiento público local.
- Se reduce drásticamente su presencia institucional en la entidad.
- Se complican las cosas para competir con estructura propia.
- Tendrán que replantear toda su estrategia territorial.
- La presión interna crece: ¿solos o aliados?
Coahuila: ¿señal real o bastión intocable?
Al final del día, Coahuila es Coahuila. Tierra priista por donde lo vea. Que el tricolor gane ahí no es noticia, es tradición. Lo que sí es noticia es cómo quieren vender ese triunfo local como si fuera un referendo nacional contra Morena.
Para el PRI, el resultado les da oxígeno y les permite vender la ilusión de que son una oposición con fuerza real. Para Morena, es un llamado a revisar qué falló en una entidad donde la maquinaria tricolor sigue siendo imponente. Y para el PAN, es una bofetada de realidad que los obliga a replantear su futuro electoral.
Lo que viene rumbo a 2027 será intenso. La derecha buscará cualquier resquicio para intentar frenar las transformaciones que benefician a las clases populares. Pero mientras tanto, las y los de abajo seguimos organizándonos, construyendo alternativas comunitarias y defendiendo lo que es nuestro. Porque al final, entre priistas y panistas, la diferencia para el pueblo siempre ha sido la misma: poquita.