El actor estadounidense C.W. Morgan nos dejó a los 72 años, y con él se va una pieza clave del terror noventero. Ustedes lo recuerdan, claro, como Hank Loomis, el padre del desquiciado Billy, ese que se puso el disfraz de Ghostface y sembró el pánico en Woodsboro. Su muerte, confirmada por los registros del forense del condado de Los Ángeles, ha sacudido a los fans de la saga que marcó a toda una generación.
¿Cómo murió C.W. Morgan, el actor de Scream?
Según los documentos oficiales a los que tuvo acceso TMZ, el deceso ocurrió el pasado 30 de agosto. El cuerpo del histrión fue hallado dentro de un baño en su domicilio. Los agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) acudieron tras una llamada de emergencia y, aunque iniciaron una investigación de rutina, los primeros reportes apuntan a que todo fue por causas naturales.
Los paramédicos del Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD) llegaron al lugar después del reporte de un hombre adulto inconsciente. Pero ya no hubo nada que hacer: descartaron el traslado a un hospital y el cuerpo pasó directo a la jurisdicción del forense local. Los oficiales resguardaron el perímetro durante las primeras diligencias, cumpliendo con los protocolos para descartar cualquier indicio de violencia. El expediente oficial se cerrará cuando terminen las pruebas pertinentes.
El papel que lo inmortalizó: el origen del mal en Scream
No fue un protagónico, pero qué peso tuvo su personaje. C.W. Morgan encarnó a Hank Loomis, un abogado adinerado y prominente de Woodsboro, exmarido de Nancy Loomis y padre de Billy. Pero el verdadero detonante de la masacre fue su romance extramatrimonial secreto con Maureen Prescott, la mamá de Sidney. Esa infidelidad destruyó a su familia y encendió la furia homicida de su hijo, que inició su cacería sediento de venganza por el abandono de su madre.
El público y la crítica recuerdan su intervención en los momentos de mayor tensión del filme, como cuando irrumpe en la comisaría para garantizar la inocencia de su descendiente. Su actuación le dio peso a ese oscuro secreto que funciona como el motor narrativo de los sangrientos asesinatos.
La huella indeleble en el terror adolescente
Aunque su tiempo en pantalla duró pocos minutos, su influencia se extendió más allá de la primera cinta dirigida por Wes Craven. En Scream 3, su imagen apareció en un flashback revelador que conectó los hilos sueltos de la trilogía original. Los fanáticos del cine slasher reconocen en esta figura paterna ausente la hipocresía de los adultos en la aparentemente tranquila comunidad suburbana. Su personaje representa el origen del mal en el cine de los noventa, y su rostro sigue ilustrando foros de discusión año con año.
La comunidad actoral y los seguidores del horror despiden a una pieza clave del cine de suspenso. Y nosotros, desde aquí, le decimos gracias por regalarnos a uno de los villanos más memorables del género. Descanse en paz, C.W. Morgan.
