Este 7 de octubre se cumplen tres años del sangriento ataque de Hamas contra el sur de Israel, donde murieron más de mil 200 personas y 251 fueron secuestradas. Pero mientras las potencias occidentales se llenan la boca condenando el terrorismo, aquí en las calles de nuestra América Latina nos preguntamos: ¿y los más de 74 mil palestinos asesinados por la maquinaria israelí, esos no cuentan?
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio, fiel escudero de Israel, soltó su discurso de siempre:
“Jamás olvidaremos este acto de barbarie contra un aliado y reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la civilización”. Bonitas palabras para justificar el genocidio que ha dejado un reguero de sangre en Gaza. La tal “defensa de la civilización” se ha cobrado la vida de miles de inocentes, muchos de ellos niños, y la comunidad internacional sigue mirando para otro lado.
Europa se rasga las vestiduras, pero no detiene el genocidio
Del otro lado del charco, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recordó las vidas “truncadas” en el festival de música Nova y “la larga odisea de los rehenes”. La alemana, con una mano en el corazón, aseguró que
“la UE sigue preparada para ayudar a convertir el frágil alto el fuego de hoy en una paz duradera basada en la solución de los dos Estados”. Pero luego remató: “nada justifica el terror”.
¿Nada justifica el terror? Claro, para ellos el terror es solo el de Hamas, no el de un ejército que ha bombardeado hospitales, escuelas y campos de refugiados sin piedad. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, también se apuntó al coro:
“Nada puede justificar un terror así y no debe ocurrir de nuevo. Nunca olvidaremos”. Y la alta representante de la UE, Kaja Kallas, pidió “rechazar firmemente cualquier forma de antisemitismo” y exigió que Hamas “debe desarmarse”.
Pero nadie, absolutamente nadie en Europa, exige que Israel deje de masacrar palestinos. Eso parece que no ofende a nadie.
La masacre del 7 de octubre y la respuesta genocida de Israel
Recordemos los hechos: el 7 de octubre de 2023, milicianos palestinos liderados por Hamas cruzaron la valla fronteriza de Gaza e irrumpieron en territorio israelí, matando a unas mil 200 personas y secuestrando a otras 251. Fue un ataque brutal, sin duda.
Pero la respuesta israelí fue desproporcionada, una verdadera masacre que hasta la fecha deja más de 74 mil 200 palestinos muertos, alrededor de 175 mil heridos y miles de desaparecidos. Los expertos de la ONU y otras organizaciones internacionales no han dudado en calificarlo como genocidio. Y aun así, los gobiernos de Occidente siguen aplaudiendo a Israel.
Macron, Merz e Italia: el mismo discurso hipócrita
El presidente francés, Emmanuel Macron, también se pronunció, reafirmando el compromiso de París de combatir el antisemitismo y el terrorismo. Aseguró que el mundo no olvida “ni los nombres ni los rostros” de las víctimas. Pero, ¿acaso Macron recuerda los nombres de los 74 mil palestinos asesinados?
El canciller alemán, Friedrich Merz, se solidarizó con las víctimas israelíes y dijo compartir su dolor, calificando los ataques como “un punto de inflexión”. Y el Gobierno italiano, por su parte, condenó la “barbarie” de Hamas, aunque reconoció que “el paso del tiempo no atenúa la gravedad de esos crímenes”.
Pero ninguno de ellos menciona la barbarie israelí, la que ha dejado un rastro de muerte y destrucción en Gaza. Ninguno condena los asentamientos ilegales en Cisjordania ni el bloqueo inhumano que sufre el pueblo palestino desde hace décadas.
Hamas, Hezbolá e Irán: la resistencia sigue en pie
Desde el otro bando, Hamas calificó el ataque como una “respuesta natural” a “décadas de amargo sufrimiento” impuesto por Israel sobre los palestinos, reivindicando su resistencia como un “derecho legítimo”.
El grupo chií libanés Hezbolá, fiel aliado, consideró los ataques del 7 de octubre un acto de resistencia “legítimo y valiente”, alabando la capacidad del grupo de seguir en pie pese a la guerra contra Gaza. Y la Guardia Revolucionaria iraní, líder del llamado Eje de la Resistencia, afirmó que la operación fue “un hecho de enorme magnitud e imposible de olvidar” que marcó “el comienzo del fin del sionismo”.
Mientras tanto, en nuestras tierras, seguimos viendo cómo las grandes potencias juegan con la vida de los pueblos. Nosotros, desde El Pulso Popular, alzamos la voz por los que no tienen voz: por los niños de Gaza, por las madres que lloran a sus hijos, por un pueblo que merece vivir en paz y con dignidad. La historia juzgará a quienes hoy callan ante tanto sufrimiento.
