Trump anuncia abatimiento de 'Niño Guerrero': ¿justicia o show?
Otra vez el imperio del norte presume su puño duro. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunció con bombo y platillo el abatimiento de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias 'Niño Guerrero', señalado como el máximo líder del Tren de Aragua. Pero como siempre que Washington habla de 'justicia' en Nuestra América, conviene leer entre líneas.
¿Quién era 'Niño Guerrero'?
Nacido el 30 de mayo de 1983 en Maracay, Venezuela, Guerrero Flores fue identificado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como el cabeza del Tren de Aragua. Según los gringos, lleva más de dos décadas metido en actividades delictivas y es responsable de la expansión de la organización por Sudamérica, Centroamérica y hacia el propio territorio estadunidense.
Lo curioso del asunto es que 'Niño Guerrero' pasó muchos años encerrado en la cárcel de Tocorón, en el estado de Aragua. Y según la propia acusación gringa, desde ahí adentro amplió su influencia. ¿Qué dice esto del sistema penitenciario venezolano? Que el horno no está para bollos, pues un preso que controla la cárcel y hasta minas de oro en Bolívar habla de un estado de cosas bien grave.
La conexión con Maduro: ¿prueba o montaje?
Acá viene lo más jugoso. El nombre de 'Niño Guerrero' apareció en la acusación que el Departamento de Justicia presentó el 5 de enero de 2026 contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en la corte del Distrito Este de Nueva York.
Washington acusa que desde 1999, funcionarios venezolanos se habrían asociado con distintos grupos armados, incluyendo al Tren de Aragua. El documento señala que alrededor del 2019, Guerrero Flores habría discutido negocios de tráfico de drogas con alguien que 'él entendía que trabajaba con el régimen venezolano'. ¿Notaron la sutileza? 'Él entendía'. O sea, ni siquiera aseguran que fuera un funcionario real, pero lo ponen en la acusación como si fuera un hecho.
'Durante más de 25 años los líderes de Venezuela han abusado de sus cargos y han corrompido instituciones que alguna vez fueron legítimas', reza la acusación gringa.
Claro, Washington dictando cátedra sobre corrupción. Los mismos que han apoyado dictaduras por todo el continente, los mismos que invadieron Irak con mentiras sobre armas de destrucción masiva, ahora vienen a decirnos que tienen la verdad absoluta sobre Venezuela.
La cacería continental
No es solo Estados Unidos el que anda tras los pasos de Guerrero Flores. Colombia ofreció 500 mil dólares por su ubicación y captura. Perú también lo tiene en su lista de buscados. Interpol mantiene una ficha roja activa a su nombre. La esposa del 'Niño', Wendy Marbelys Ríos Gómez, también está señalada de lavado de dinero y otros delitos.
La pregunta es: ¿por qué tanta insistencia en vincular a este personaje con el gobierno venezolano? ¿Acaso no les conviene a los halcones de Washington tener un chivo expiatorio para justificar más sanciones y más presión sobre un país que se resiste a doblar la rodilla?
Más allá del escándalo
Lo que Trump y sus secuaces no van a decir es que la expansión de grupos como el Tren de Aragua hunde sus raíces en la miseria, en la falta de oportunidades, en sistemas carcelarios colapsados y en políticas de exclusión que empujan a la gente al camino fácil. Donde hay hambre y abandono, el crimen encuentra terreno fértil.
Pero es más fácil señalar y bombardear que reconocer que el modelo impuesto por el norte ha dejado a millones en la indigencia. Es más fácil hablar de 'crimen organizado transnacional' que admitir que las políticas de 'guerra contra las drogas' han sido un fracaso rotundo que solo ha dejado muertos y destrucción.
Mientras tanto, los pueblos de Nuestra América seguimos resistiendo. Construyendo alternativas comunitarias, tejiendo redes de apoyo mutuo, demostrando que otro mundo es posible. Porque la verdadera justicia no viene de los misiles gringos, viene de la organización popular y de la lucha por una vida digna para todititos.