250 años de EU: independencia y despojo imperialista
Este 4 de julio se cumplen 250 años de la declaración de independencia de Estados Unidos. Sin embargo, cuando usted revisa la historia, descubre que detrás de la fiesta gringa y el discurso de libertad, se esconde un siglo de expansionismo brutal que costó a México más de la mitad de su territorio mediante el Tratado Guadalupe-Hidalgo.
¿Qué se celebra realmente este 4 de julio?
La fecha conmemora la declaración de 1776, redactada por Thomas Jefferson, John Adams y Benjamin Franklin. La guerra no terminó ese añito, sino hasta el Tratado de París en 1783, cuando Gran Bretaña reconoció la independencia. David Hartley firmó por el parlamento británico en representación del rey Jorge III, mientras que Adams, Franklin y John Jay lo hicieron por los estadounidenses, ratificándose el documento en 1784. Uno se pregunta, de qué libertad nos hablan si su cuna fue el despojo.
¿Cuáles fueron los orígenes de las Trece Colonias?
Todo empezó 170 años antes de la independencia. Jamestown, Virginia, fue el primer asentamiento británico permanente en 1607, fundado por una simple empresa comercial. Después llegó Virginia como colonia real en 1624. Por esos rumbos, en 1620, un grupito de puritanos fundó Plymouth, que luego fue parte de Massachusetts, y en 1623 nació Nuevo Hampshire. La gente era de todo calado: ingleses, escoceses, irlandeses, alemanes, flamencos y franceses. Muchos huían de persecuciones religiosas, buscando un rinconcito lejos del poder de la Corona y la Iglesia. También hubo asentamientos suecos y neerlandeses que los ingleses se tragaron después para formar las Trece Colonias.
¿Por qué se rebelaron las colonias contra la corona británica?
La Guerra de los Siete Años (1756-1763) dejó a los ingleses sin un peso. Para compensar la crisis, le echaron la mano al bolsillo a las colonias con más impuestitos y restricciones políticas. Obvio, la gente se indignó. El Motín del Té en Boston fue la chispa que detonó la Revolución de las Trece Colonias (1775-1783). Las fuerzas independentistas, organizadas como el Ejército Continental y comandadas por George Washington, le dieron una paliza al ejército británico.
¿Cómo pasó Estados Unidos de la independencia al imperialismo?
Una vez libres, la sed de tierra fue insaciable. Empezaron a mover fronteras sin pedir permiso. Vermont entró como estado catorce en 1791. En 1795, tras disputas con España, se quedaron con las Floridas, y en 1821 le compraron Luisiana a Francia. Pero el asunto se puso grave para nuestra patria. La invasión a México y la firma del Tratado Guadalupe-Hidalgo significaron que perdiéramos la mitad del territorio. Nos quitaron lo que hoy son California, Arizona, Nevada, Utah, Nuevo México y pedazos de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma, además de obligarnos a soltar cualquier reclamo sobre Texas. Al final del siglo XIX, compraron Alaska a Rusia en 1867 y en 1898 se anexionaron la República de Hawái. Esa es la otra cara de la moneda que no cuentan en los desfiles.
¿Qué impacto tuvo esta independencia en otras luchas?
No podemos negar que sentó un precedente fundamental. Las ideas de libertad e igualdad inspiraron la Revolución Francesa en 1789 y levantaron a los pueblos de América Latina en el siglo XIX. Es la gran paradoja: un país que nació clamando libertad, construyó su poder sometiendo a otros pueblos y robando sus tierras.