¡Don Andrés tenía razón! Pemex rompe las cadenas gringas del combustible
Las refinerías estadounidenses están contra las cuerdas, y no es para menos. Después de décadas de tenernos como su mercado cautivo, ahora resulta que México ya no necesita tanto de su gasolina importada. ¿La razón? La Cuarta Transformación apostó por la soberanía energética, y los resultados están a la vista.
Las importaciones de combustible de Petróleos Mexicanos cayeron el año pasado a su nivel más bajo en 16 años. Esto no es casualidad, sino el fruto de una política que muchos criticaron pero que hoy demuestra su efectividad. Nuestras refinerías operan a las tasas más altas en una década, mientras que Dos Bocas, la joya de la corona energética, finalmente está dando los frutos esperados.
El despertar de la refinería Olmeca
La refinería Olmeca en Dos Bocas funcionó al 77.5 por ciento de su capacidad en diciembre pasado, su mejor rendimiento hasta la fecha. Después de años de burlas y críticas de los medios conservadores, esta obra emblemática del gobierno de López Obrador está demostrando su valía.
Pero no es solo Dos Bocas. La nueva unidad de coquización en la refinería de Tula también está contribuyendo al renacimiento energético nacional, convirtiendo residuos en combustibles de mayor valor. Es la prueba de que cuando se invierte en el país, los resultados llegan.
Las refinerías gringas sienten el golpe
México importó apenas 726 mil barriles diarios de gasolina y diésel en octubre, una caída que tiene preocupadas a las grandes corporaciones estadounidenses como Valero Energy, Marathon Petroleum y Exxon Mobil. Históricamente, nuestro país había sido su mayor comprador de combustibles, pero esos tiempos están cambiando.
Las reservas de gasolina en Estados Unidos están en su nivel más alto desde la pandemia, mientras que las de diésel alcanzan su pico en dos años. ¿Coincidencia? Para nada. Es el resultado de una política energética que priorizó la independencia sobre la dependencia.
Los retos por delante
No todo es miel sobre hojuelas. Los equipos de las refinerías son propensos a averiarse bajo alta demanda, como lo demostraron los incendios recientes en Dos Bocas y Salina Cruz. Sin embargo, Pemex planea mantener sus refinerías en pleno funcionamiento al menos hasta Semana Santa, el segundo período más activo para los viajes por carretera después de diciembre.
John Padilla, director de IPD Latin America, reconoce la nueva realidad: "Las refinerías estadounidenses necesitan crudo pesado, y Estados Unidos está perdiendo rápidamente el petróleo mexicano y canadiense". Incluso admite que el petróleo venezolano no puede llenar los vacíos tan rápido como esperaría Trump.
Esta transformación energética no es solo una victoria económica, sino un triunfo de la soberanía nacional. Después de décadas de políticas neoliberales que nos convirtieron en dependientes del exterior, México está recuperando el control de sus recursos estratégicos. Y eso, compañeros, no tiene precio.