Axochiapan se alza contra las redadas de Trump que destrozan familias
El pueblo de Axochiapan no se queda callado. Este fin de semana, la gente salió a las calles para gritar su apoyo a los paisanos que sufren la persecución migratoria en Estados Unidos. Y es que cuando el 95% de tu comunidad vive en Minneapolis, cada detención duele como si fuera en casa.
Un pueblo que late al ritmo de Minneapolis
No es casualidad que Axochiapan sea el municipio con mayor expulsión migratoria de todo Morelos. Entre el 90 y 95 por ciento de los axochiapanenses que migran terminan en Minneapolis, Minnesota. Esta concentración hace que cada operativo del ICE se sienta como un puñetazo directo al corazón del pueblo.
La marcha, organizada por el Club Axochiapan Uniendo Corazones, no fue solo una protesta más. Fue un grito de hermandad que cruzó fronteras, coordinado simultáneamente con manifestaciones en Minneapolis.
La cruda realidad de las persecuciones
Las historias que llegan desde el norte son desgarradoras. Belén Cuate, del colectivo organizador, relata cómo las familias solo encuentran carros abandonados en las avenidas después de las redadas. Los migrantes son trasladados a cárceles lejanas en Texas, donde hasta los abogados batallan para localizarlos.
"Solo encontramos los carros estacionados y después sabemos que se los llevaron a cárceles lejanas, lo que dificulta que puedan defenderse", explicó Cuate con la voz entrecortada por la indignación.
Niños abandonados, familias rotas
Lo más cruel son las detenciones durante los trayectos escolares. Padres y madres arrestados mientras llevan a sus hijos a la escuela, dejando a los pequeños en total vulnerabilidad. Estas separaciones forzadas son la cara más despiadada de las políticas migratorias actuales.
Durante varios días, las personas detenidas son consideradas prácticamente desaparecidas por la falta de información oficial. Las familias viven en la incertidumbre más absoluta.
El golpe económico que se siente aquí
Claudia Romero Bueno, originaria de Axochiapan, explica cómo la crisis migratoria ya impacta la economía local. Las remesas disminuyen, las familias reducen su consumo y hasta los comerciantes que no tienen parientes en Estados Unidos sienten el golpe.
"Al no poder trabajar, muchas familias reducen su consumo, lo que afecta a comerciantes y prestadores de servicios del municipio", señala Romero Bueno, evidenciando cómo la persecución migratoria es también un ataque a las economías populares.
Resistencia que no se rinde
Pero Axochiapan no se doblega. Las organizadoras prometen continuar difundiendo la situación y fortaleciendo las redes de apoyo comunitario. Incluso en las celebraciones religiosas se incluyen oraciones por la comunidad migrante.
"Queríamos decirles que aquí estamos, que sus familias están pendientes y enteradas de lo que está pasando allá", expresó Romero Bueno, resumiendo el espíritu de solidaridad que caracteriza a este pueblo luchador.
Desde este rincón de Morelos, a 110 kilómetros de Cuernavaca, se demuestra que la solidaridad popular no conoce fronteras. Axochiapan se mantiene firme, defendiendo a su gente con la dignidad que caracteriza a los pueblos que nunca se rinden.