El gato gigante de Hong Kong que conquistó el aeropuerto: ya es parte de la familia
¿Se imaginan llegar a su vuelo y toparse con un michi de ocho metros que les hace caso? Pues en el Aeropuerto Internacional de Hong Kong eso ya es realidad. Una instalación llamada A Moment to Purr (un momento para ronronear) se ha vuelto la sensación entre viajeros de todo el mundo, y aunque nació como algo temporal, se quedó para quedarse. Los pasajeros pueden interactuar con el gato en tiempo real, tomarse fotos y crear recuerdos personalizados antes de abordar.
Un gato de ocho metros dentro de la terminal
No es cualquier adornito. Según el South China Morning Post, el gato mide aproximadamente ocho metros de largo, siete de ancho y 3.5 de alto. Es una escultura enorme, pero no estática: sus orejas y su cola se mueven, dándole vida propia. El diseño está inspirado en una mascota virtual, pero llevado al mundo físico, y ocupa un buen pedazo del aeropuerto.
¿Cómo pueden interactuar los pasajeros con el gato?
La cosa no es solo mirar. Junto al gato hay una pantalla desde la cual los visitantes pueden darle de comer, acariciarlo o jugar con él. El gato responde al instante a cada acción. Así, la gente no solo se toma la foto del recuerdo, sino que vive la experiencia. Las redes sociales ya están llenas de viajeros posando junto al felino gigante, y no es para menos.
La atracción tenía fecha de salida, pero se quedó
A Moment to Purr llegó el 3 de abril de 2026 como parte de la programación de Pascua del aeropuerto. En un principio, se anunció que estaría solo hasta el 2 de mayo, ubicado en el vestíbulo de llegadas A de la Terminal 1. Pero el 2 de mayo pasó y el gato no se fue. La atracción siguió formando parte del entretenimiento del recinto, y hoy es un habitante más de la terminal.
¿Dónde está ahora el gato gigante?
La información oficial del Aeropuerto Internacional de Hong Kong ubica a A Moment to Purr en el nivel de llegadas L5 de la Terminal 2, en una zona no restringida, accesible las 24 horas. Así, lo que empezó como una instalación temporal de Pascua se convirtió en una atracción permanente, cambiando de lugar dentro del aeropuerto para quedarse.
Un aeropuerto que también busca entretener a sus pasajeros
Mientras muchos aeropuertos compiten por conexiones, tamaño o número de pasajeros, Hong Kong apostó por algo distinto: un gato naranja gigante que se mueve y responde a los viajeros. La idea es que el tiempo de espera no sea un fastidio, sino una oportunidad para vivir algo diferente. Y vaya que lo lograron. Lo que iba a ser un capricho de unas semanas, hoy es un símbolo del aeropuerto, demostrando que hasta en los lugares más fríos y funcionales cabe un poco de ternura y juego.
Foto: EL IMPARCIAL | Noticias de México y el mundo
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