¡La verdad que nos ocultaron! Andrés llevaba prostitutas a Buckingham con el visto bueno de la reina
¡Qué barbaridad, compañeros! Resulta que mientras nosotros, el pueblo trabajador, nos partimos el lomo para llegar a fin de mes, este señorito real se daba la gran vida llevando prostitutas al mismísimo Palacio de Buckingham. Y lo peor de todo: su mamacita, la reina Isabel II, lo sabía perfectamente y se hizo de la vista gorda.
Así lo reveló el investigador Andrew Lownie, autor del libro "Entitled: The Rise and Fall of the House of York", quien no se guardó nada y soltó toda la sopa sobre los cochinadas del ex príncipe Andrés.
Los empleados se quejaban, pero los mandones los callaban
"Durante años, llevó prostitutas al Palacio de Buckingham. Era algo habitual. Los empleados se quejaron, pero las denuncias fueron ignoradas", reveló Lownie sin pelos en la lengua.
¿Y saben qué les decían a los guardias que se atrevían a protestar? "Si quieren volver a patrullar Brixton, pueden hacerlo, pero si no, cállense". ¡Así de cínico era el asunto! Los trabajadores, como siempre, amenazados por decir la verdad.
La reina sabía todo y encubría a su hijito consentido
El historiador fue clarísimo: Isabel II "sabía perfectamente lo que sucedía", pero prefirió tapar los desmanes de su hijo favorito. ¡Qué conveniente para los poderosos! Mientras el pueblo debe rendir cuentas por todo, estos señoritos viven en la impunidad total.
Entre las revelaciones más escandalosas está un viaje a Tailandia donde este tipejo pidió la presencia de 40 prostitutas en su hotel durante cuatro días. ¡Imagínense el descaro!
Ahora que murió la reina, los trabajadores se animan a hablar
"Ya no tienen miedo. Ahora que Andrés ha sido apartado del poder, se sienten libres de contar lo que realmente ocurrió", explicó Lownie. Y es que mientras la reina vivía, este canalla estaba protegido por el poder real.
El rey Carlos III, presionado por tanto escándalo, finalmente le quitó los títulos nobiliarios a su hermanito. ¡Ya era hora! Mediante una carta del 3 de noviembre, estableció que Andrew Mountbatten-Windsor ya no podrá usar el título de "Su Alteza Real" ni el de "Príncipe".
El fin de décadas de impunidad
Para muchos analistas, la decisión marca el fin de la impunidad que rodeó por décadas a este personaje. "Mientras la reina vivía, él estaba protegido. Pero con su muerte, el cerco se rompió", señaló Lownie.
El historiador advirtió que esto es apenas "el comienzo de una larga lista de secretos" que saldrán a la luz. "Andrés pensó que nadie hablaría jamás. Pero los muros del palacio también tienen memoria".
Aunque este señor sigue negando todo, su reputación ya quedó por los suelos desde su relación con Jeffrey Epstein y las denuncias de Virginia Giuffre. Su caso representa uno de los mayores escándalos de la realeza británica, no solo por las acusaciones, sino porque su propia madre encubrió sus porquerías.
¡Así son los poderosos, compañeros! Una ley para ellos y otra para nosotros, el pueblo trabajador.