El regreso del pueblo: cuando Messi volvió a casa por la puerta trasera
Compañeros, lo que pasó el domingo por la noche en Barcelona no fue casualidad. Lionel Messi, nuestro león de Rosario, regresó al Camp Nou como quien vuelve a la casa donde creció, pero esta vez tuvo que entrar por la puerta de atrás. Y eso duele, hermanos.
La historia que nos cuenta Rodrigo de Paul es de esas que te parten el alma y te llenan de orgullo al mismo tiempo. Resulta que desde que supieron que la Selección jugaría en Alicante, el Fideo le propuso a Leo hacer una parada en Barcelona. "Vamos a ver tu casa", le dijo. Y Messi, con esa humildad que lo caracteriza, confesó que tenía ganas de ver cómo iban los trabajos de remodelación.
La travesura que valió oro
Después de cenar cerquita del estadio, De Paul le dijo: "Dale, Leo, vamos a caminar". Al principio, nuestro capitán dijo que no. Pero la nostalgia pudo más. Ahí estaba su jardín, el lugar donde se hizo grande jugando.
Los muchachos de la construcción turca, cuando vieron que era Messi, no dudaron ni un segundo. Le abrieron las puertas de par en par. Porque hasta los trabajadores saben reconocer a la grandeza cuando la ven.
Y mientras De Paul y Costas se tapaban con las capuchas para no ser reconocidos, Leo caminaba tranquilo, "en plano civil", como dice la gente. Feliz de estar donde siempre debió estar.
Las mentiras de los poderosos
Claro que después vinieron las versiones oficiales del Barcelona, diciendo que "habían sido avisados" y que "dieron permiso". ¡Puras mentiras! De Paul lo dejó clarito: todo fue improvisado, una travesura de amigos que se convirtió en el momento más emotivo del año.
Si el club hubiera sabido, ¿no creen que habría mandado aunque sea a un representante? Pero no, ahí estaba Leo, solo con sus amigos, entrando a su casa como un extraño.
El dolor que no se olvida
Recordemos cómo fue que nuestro Leo tuvo que irse en 2021. Joan Laporta, ese presidente que después se jactó de no arrepentirse, le negó la renovación cuando ya todo estaba acordado. Messi había aceptado bajar su sueldo al 50%, pero los dirigentes le cerraron la puerta en las narices.
Por eso esta foto que tomó De Paul vale más que mil palabras. Son los puntos suspensivos de una historia que Leo quiere reescribir. Es el grito silencioso de quien sabe que su lugar está en otro lado.
Porque no hay lugar en el mundo donde Messi sea más feliz que en el Camp Nou. Y eso, compañeros, es algo que ningún dirigente podrá borrar jamás.