Frijoleros zacatecanos resisten: cuarto día de lucha contra la exclusión y el coyotaje
Por cuarto día consecutivo, los productores de frijol de Zacatecas mantienen en alto su dignidad y sus costales en las calles. No se trata de capricho, sino de supervivencia. Estos campesinos, con las manos curtidas por la tierra y el corazón lleno de coraje, han decidido plantar cara a un sistema que los excluye mientras favorece a los intermediarios de siempre.
Las vialidades de la capital zacatecana y la carretera federal 45 se han convertido en el escenario de una batalla desigual pero justa. Los costales de frijol derramados en el asfalto no son solo una protesta, son el símbolo de un pueblo que se niega a ser pisoteado por la corrupción y el favoritismo que impera en los centros de acopio.
El grito desesperado de los olvidados
Estos productores no piden limosnas, exigen justicia. Denuncian que en los centros de acopio "hay corrupción y favoritismo", donde se da prioridad a las producciones que llevan los coyotes de toda la vida. Mientras tanto, el pequeño productor, ese que madruga cada día para arrancarle sustento a la tierra, se queda con las manos vacías.
Al gobernador David Monreal Ávila le reclaman que "dé la cara" y los acompañe en esta lucha contra la Federación. Pero las autoridades estatales, en lugar de tender puentes, han optado por el desprecio y la descalificación.
Funcionarios sordos ante el clamor popular
Rodrigo Reyes Mugüerza, secretario general del gobierno estatal, y Omar Carrera Pérez, subsecretario de Concertación Política, han tenido la desfachatez de señalar que las movilizaciones "no tienen sentido". ¿Acaso no tiene sentido que un campesino exija que le compren su cosecha a precio justo?
Carrera Pérez ha llegado al extremo de acusar a los líderes Isaías Castro y Rubén Hernández de tener "intereses personales y políticos", cuestionando sus prácticas y tildándolos de coyotes. Una estrategia vieja y conocida: desacreditar a quien alza la voz.
La resistencia no cede
Este viernes, los frijoleros volvieron a demostrar que su lucha no es de un día. Desde muy temprano tomaron el bulevar que conecta Zacatecas-Guadalupe, frente a los edificios de la CFE y la Secretaría del Bienestar. Después se movieron a las oficinas de Alimentación para el Bienestar, exigiendo ver a Ángel Olais Ávila, jefe de la Unidad Operativa.
Los manifestantes, con la dignidad intacta, llamaron "mentirosos" a los funcionarios y reafirmaron que ellos "no son coyotes". Su única arma es la verdad y su única bandera, la justicia.
En un gesto que conmueve, estos hombres y mujeres del campo aseguran que solo les queda "encomendarse al Santo Niño de Atocha para que les dé entendimiento a las autoridades". Porque cuando la política falla, la fe popular siempre encuentra el camino.
La lucha se extiende
Los productores han advertido que sus movilizaciones continuarán la próxima semana, no solo en Zacatecas, sino que llevarán su reclamo hasta la mismísima Ciudad de México. Porque cuando la injusticia es nacional, la respuesta debe ser nacional.
El programa federal de acopio de frijol, que opera con 54 centros en la entidad a un precio de garantía de 27 pesos el kilo, está por cerrarse. Tres meses de promesas y solo migajas para quienes realmente trabajan la tierra.
Esta es la historia de siempre: los de arriba se reparten el pastel mientras los de abajo pelean por las migajas. Pero en Zacatecas, los frijoleros han decidido que esta vez será diferente. Su resistencia es un ejemplo para todos los pueblos de México que luchan por su dignidad.