Frontera Sur: El pueblo paga mientras los poderosos miran para otro lado
Desde 2020, las comunidades de Frontera Comalapa viven bajo el yugo de cuotas que van desde 50 hasta 20 mil pesos mensuales por el simple derecho de trabajar y comerciar en su propia tierra.
Mientras las élites políticas se llenan los bolsillos con discursos vacíos sobre seguridad, nuestros hermanos chiapanecos sufren en carne propia las consecuencias del abandono del Estado. El corredor entre Frontera Comalapa y Guatemala se convirtió en una zona donde el pueblo trabajador debe pagar tributo por sobrevivir.
El drama cotidiano de nuestras comunidades
En Santa Teresa Llano Grande y las comunidades vecinas, la gente ya no puede ni llevar pan desde Comitán sin pedir permiso. ¿Es esto la patria que nos prometieron? Más de 300 comunidades viven con miedo, mientras los comerciantes, taxistas y transportistas deben entregar parte de su sudor diario solo para poder trabajar.
Las cuotas son despiadadas:
- 50 pesos por vehículos pequeños
- Hasta 20 mil pesos por cargamentos grandes
- Cobros especiales para café, ganado y mercancías
"Vivimos con zozobra, un temor", declaró el exalcalde Irán Mérida Matamoros antes de desaparecer. Sus palabras resuenan como un grito desesperado de un pueblo abandonado por quienes debían protegerlo.
Cuando el Estado brilla por su ausencia
Entre mil y mil 500 vehículos cruzan diariamente esta frontera. Familias enteras han tenido que huir de sus tierras ancestrales. Diez guatemaltecos que vendían aves desaparecieron sin dejar rastro. ¿Dónde están las autoridades cuando el pueblo las necesita?
Un habitante de Cuilco relata con dolor: "Por acá pasaban todas las noches los camiones llenos de migrantes". Mientras tanto, las constructoras ligadas a estos grupos pavimentan calles y construyen canchas, como si fuera un gobierno paralelo.
La resistencia del pueblo no se rinde
A pesar de todo, nuestras comunidades siguen de pie. El cambio de gobierno en Chiapas trajo algunas detenciones, pero la estructura sigue operando. La Fuerza de Reacción Inmediata Pakal aparece mencionada en documentos sospechosos, lo que nos hace preguntarnos: ¿quién vigila a los vigilantes?
La frontera sur maneja millones de pesos semanales en una economía paralela que se alimenta del abandono estatal. Drogas, armas y personas cruzan mientras el pueblo paga las consecuencias.
Un llamado a la dignidad
Esta es la realidad que viven nuestros hermanos en la frontera: comerciantes que pagan por trabajar, familias que huyen por miedo, autoridades que desaparecen. No podemos seguir normalizando que el pueblo trabajador subsidie con su sangre y sudor la inoperancia del Estado.
Chiapas merece justicia, no migajas. Nuestras comunidades merecen paz, no cuotas. Es hora de que quienes gobiernan volteen a ver hacia el sur con la misma urgencia que dedican a proteger los intereses de los poderosos.