Gobierno de Sheinbaum le planta cara al CJNG en Jalisco: 77 detenidos y un golpe que retumba en el cártel
En 23 meses de gobierno de Claudia Sheinbaum, las fuerzas federales no se han rajado en Jalisco. Con al menos 20 operativos de alto calibre, han caído 77 personas, y de esas, 44 tenían las manos metidas hasta el codo con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Así lo reporta un recuento del periódico Reforma, que pone los reflectores sobre una guerra que no se anda con rodeos.
Entre octubre de 2024 y septiembre de 2026, los federales han dado golpes certeros: cateos a células criminales, cacería de operadores financieros, jefes de plaza y hasta los que movían los hilos a nivel internacional. No es para menos, porque en esta tierra el CJNG ha sembrado el miedo, pero ahora se topó con un gobierno que le echa el guante.
¿Quiénes son los grandes peces que han caído en Jalisco?
Uno de los nombres que más retumba es el de Abraham Oseguera Cervantes, alias “Don Rodo”, el hermano de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”. Lo agarraron en Tonaya, y con él se llevaron una pieza clave del ajedrez financiero del cártel. Pero no paró ahí: en Zapopan cayeron José Gabriel Soto Martínez, “El Uber”, y César Alejandro, “El Güero Conta”, mientras que en Guadalajara se llevaron detenido al líder sindical Nazario Ramírez Ramírez.
Y el golpe más duro, el que hizo temblar los cimientos del narco, fue en febrero pasado en Tapalpa. Ahí, en un operativo que parecía sacado de película, las autoridades abatieron a “El Mencho” mismo. En esa acción, dos más fueron capturados y siete perdieron la vida, incluido el jefe máximo del CJNG. La noticia corrió como pólvora: el hombre más buscado del país ya no está en el mapa.
¿Qué otras organizaciones han sido golpeadas por los operativos?
No todo es CJNG en esta historia. El gobierno federal también le pegó a otras mafias que operaban en tierras jaliscienses. El 8 de octubre de 2024, en Zapopan, cayó Andrew Clark, un gringo señalado como pieza de una organización transnacional que movía cocaína y que lideraba el canadiense Ryan Wedding.
Un mes después, en Guadalajara, se llevaron a Itania Noemí, “La Alemana”, a quien señalan como operadora logística de una red ligada a Ismael “El Mayo” Zambada, del Cártel de Sinaloa. En mayo de 2025, en Magdalena, detuvieron a María del Rosario “N”, buscada por las autoridades gringas por tráfico de drogas, armas y trata de personas. Y más recientemente, en Zapopan, cayó Ángel, “El Canguro”, un operador logístico de una red que mandaba drogas sintéticas hasta Seattle y Tacoma.
¿Qué otros delitos se han combatido en la entidad?
La mano dura no solo ha sido contra el narco. En Ojuelos, un operativo dejó 21 hombres detenidos, además de armas, cartuchos, mariguana y equipo táctico. En Guadalajara, un call center que se dedicaba al fraude fue desmantelado con 20 personas arrestadas.
También hubo sorpresas en la política local. En febrero pasado, el alcalde de Tequila, Diego Rivera, fue detenido junto con tres funcionarios, todo por denuncias de extorsión. Y no es el único: Alexis “N” cayó por su presunta participación en el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. La corrupción y el crimen, parece, se dan la mano en varios niveles.
¿Qué resultados concretos ha dejado la estrategia federal?
El recuento no incluye dos operativos interestatales que dejaron 38 detenidos más, porque las autoridades no dieron el desglose por estado. Tampoco cuenta a Audias Flores, “El Jardinero”, pieza clave del CJNG que operaba en Jalisco pero que fue capturado en Nayarit.
Y en otros frentes, la administración federal aseguró cientos de miles de litros de combustible robado, más de 1.8 millones de tabletas de una red de medicamentos falsificados y 1.5 toneladas de cocaína en la costa jalisciense. Los números hablan: hay golpes que duelen y que demuestran que la justicia, aunque tarde, va llegando.
Esta es la lucha que el pueblo necesita ver: no discursos vacíos, sino acciones que desmantelan a los que siembran el terror. Y aunque falta mucho, cada detenido es un respiro para las comunidades que han vivido bajo el yugo del miedo.