La salud en México: cuando enfermarse también vacía el bolsillo
Entre promesas grandiosas y la realidad de las familias trabajadoras, el sistema de salud mexicano sigue mostrando sus costuras rotas. Los datos no mienten: mientras los hospitales públicos pierden pacientes, las clínicas privadas y los consultorios de farmacia se llenan. Y quien más sufre el golpe es, como siempre, el bolsillo de la gente humilde.
¿Qué pasó con la promesa de transformar la salud pública?
Durante los gobiernos de Morena, el viejo Seguro Popular fue sustituido por el Insabi y luego buena parte de la atención para quienes no tienen seguridad social pasó al IMSS-Bienestar. Más allá de los debates ideológicos, los números disponibles invitan a una pregunta incómoda: ¿de verdad se amplió el acceso a servicios de salud oportunos y suficientes?
Las cifras hablan por sí solas. Entre 2018 y 2024, las cirugías en instituciones públicas cayeron 6% y las consultas médicas generales se desplomaron 21%. Además, dejaron de realizarse 41 millones de estudios clínicos en comparación con los niveles previos. Mientras tanto, las cirugías en hospitales privados crecieron 33% y las consultas de especialidad en el sector privado aumentaron 17%.
El gasto en salud: un peso más para los hogares pobres
El golpe más duro lo reciben las familias de escasos recursos. El gasto en salud de los hogares más pobres creció 54% entre 2018 y 2022. Y la tendencia no se detiene: un estudio citado en 2025 reveló que 68% de los mexicanos consultados buscaba atención médica privada, mientras apenas 32% acudía al IMSS, ISSSTE o servicios del Bienestar. De hecho, 37% terminaba en esos consultorios anexos a las farmacias, que ya son parte del paisaje cotidiano en cualquier colonia popular.
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, elaborada por el INEGI, estimó un gasto promedio de bolsillo de 6,421 pesos anuales por hogar, del cual 38.3% corresponde a medicamentos. En los hogares de menores ingresos, la proporción destinada a medicinas llega al 50%. O sea, la mitad de lo que gastan en salud se va en pastillas y jarabes.
¿Por qué enfermarse es cada vez más caro?
Para 2026 se estima que la inflación médica privada podría alcanzar 14.8%. Entre diciembre de 2018 y junio de 2026, los medicamentos acumularon un incremento de 53.6%, frente a un 40% de inflación general. No se trata solo del encarecimiento tecnológico: especialistas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señalan también la escasez de médicos y el desplazamiento de pacientes hacia el sector privado cuando la atención pública resulta insuficiente.
La Megafarmacia del Bienestar: ¿solución o espejismo?
Incluso los proyectos presentados como la gran solución al desabasto dejan serias dudas. En agosto pasado, El Universal documentó escasa actividad en la llamada Megafarmacia del Bienestar: decenas de andenes vacíos y pocos vehículos entrando o saliendo. Trabajadores del lugar señalaron que el inmueble ya no opera como el gran almacén nacional originalmente anunciado, sino como un simple punto de recepción, preparación y reenvío de pedidos.
Una contradicción fiscal difícil de tragar
Aquí aparece una contradicción que no se puede ignorar. Para 2026, el gasto público en salud representa apenas 2.6% del PIB, muy lejos del 6% que el CIEP utiliza como referencia internacional. Además, el gasto por persona con seguridad social es 2.3 veces el destinado a quien depende del IMSS-Bienestar.
Mientras tanto, el costo financiero del Gobierno Federal para 2026 se estimó en 1.33 billones de pesos, equivalente a 3.4% del PIB. A junio, la medida amplia de deuda pública superaba los 19 billones de pesos y equivalía al 51% del PIB. Hacienda insiste en que permanece en niveles sostenibles, pero la pregunta es otra: ¿de qué sirve endeudarse si no se construye capacidad pública real?
¿Primero los pobres? Los datos dicen otra cosa
Ese contraste merece una discusión seria. El problema no consiste simplemente en cuánto se endeuda un país, sino en qué capacidad pública queda construida con esos recursos. Cuando una familia paga impuestos y cotizaciones y después debe volver a pagar consulta, estudios y medicamentos porque el servicio público no responde, la protección social pierde todo su sentido.
“Primero los pobres” ha sido uno de los lemas centrales del proyecto político de Morena. Los datos de salud ofrecen una forma concreta de someter esa promesa a evaluación: observar quién está recibiendo atención, cuánto debe esperar y cuánto termina pagando de su propio bolsillo. En materia de salud, ninguna consigna sustituye una consulta, un medicamento o una cirugía a tiempo.
Preguntas frecuentes sobre el sistema de salud en México
¿Cuánto gastan los hogares mexicanos en salud de su bolsillo?
Según la ENIGH 2024, el gasto promedio es de 6,421 pesos anuales por hogar. En los hogares más pobres, hasta 50% de ese gasto se destina a medicamentos.
¿Por qué la gente prefiere la atención médica privada?
Un estudio de 2025 encontró que 68% de los mexicanos busca atención privada, principalmente porque la atención pública resulta insuficiente, con largas esperas y falta de medicamentos.
¿Cuánto ha aumentado el precio de los medicamentos?
Entre diciembre de 2018 y junio de 2026, los medicamentos acumularon un incremento de 53.6%, muy por encima de la inflación general de 40%.
¿Qué porcentaje del PIB destina México a la salud pública?
Para 2026, el gasto público en salud representa apenas 2.6% del PIB, muy lejos del 6% recomendado como referencia internacional por el CIEP.