¡Justicia al fin! Exfuncionario corrupto de Sonora pagará con 50 años de inhabilitación y multa millonaria
En una decisión histórica que demuestra que la justicia sí puede llegar cuando el pueblo exige cuentas, el Tribunal de Justicia Administrativa de Sonora condenó al corrupto Juan Alán "N" con una sanción ejemplar: 50 años sin poder ocupar ningún cargo público y una multa de más de 134 millones de pesos.
El saqueo que indignó al pueblo
Este personaje, que manejaba recursos del Consejo Estatal de Concertación para la Obra Pública (Cecop), se dedicó al peculado descarado mientras las familias sonorenses batallaban por servicios básicos. Pero gracias a la denuncia ciudadana, la red de corrupción salió a la luz.
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno no se quedó de brazos cruzados. Realizó investigaciones profundas, auditorías financieras y comparecencias que destaparon la olla de grillos. Así es como debe funcionar un gobierno del pueblo.
La red familiar del despojo
Pero la cosa no para ahí, estimados lectores. Este Juan Alán "N" no trabajaba solo: su esposa Andrea Fernanda "N" también está metida hasta el cuello en el esquema de enriquecimiento ilícito. Juntos desviaron más de 106 millones de pesos del erario público.
¿Y en qué se gastaron el dinero del pueblo? En lujos obscenos: una residencia de alta plusvalía, una boda fastuosa en Los Lagos con cientos de invitados en 2025. Mientras tanto, las comunidades sonorenses siguen esperando obras y servicios básicos.
¡El ladrón anda prófugo!
Lo más indignante es que Juan Alán "N" se encuentra prófugo de la justicia. Seguramente escondido en algún lugar cómodo, financiado con el dinero que robó al pueblo. Pero la Fiscalía General de Justicia del Estado mantiene activa su búsqueda.
Ya se aseguraron bienes y cuentas bancarias de esta pareja de saqueadores. Que no se les olvide: cada peso robado salió del bolsillo de los trabajadores, de las familias que pagan impuestos esperando obras y servicios dignos.
Un mensaje claro para los corruptos
Esta sanción histórica manda un mensaje contundente: ¡Se acabó la impunidad! Cuando la ciudadanía organizada denuncia y las instituciones hacen su trabajo, los ladrones de cuello blanco pueden caer.
La Secretaría Anticorrupción lo dijo clarito: "Buen Gobierno implica rendición de cuentas, responsabilidad y cero tolerancia". Así debe ser siempre, no solo cuando los reflectores están encima.
Que este caso sirva de ejemplo para todos los funcionarios que creen que pueden saquear al pueblo sin consecuencias. La justicia puede tardar, pero llega. Y cuando llega, duele donde más les importa: en el bolsillo y en su futuro político.