La confianza también mueve el PIB: el activo invisible que México necesita
Cuando pensamos en lo que hace crecer a una empresa, nos vamos a lo de siempre: el producto, la tecnología, el capital, la gente. Pero hay un activo que no sale en los balances, que no se puede asegurar ni depreciar, y que sin embargo puede ser la diferencia entre crecer o quedarse estancado: la confianza. Y no, no es puro cuento bonito, tiene efectos bien concretos en la economía.
Durante años la hemos tratado como un valor deseable, casi como un premio a hacer las cosas bien. Pero cada vez está más claro que deberíamos verla como lo que es: un activo económico. La confianza es lo que hace que un cliente renueve un contrato sin andar buscando a otros cinco proveedores, que un socio se anime a invertir, que un trabajador se quede o que alguien recomiende un negocio a su compadre. En todos esos casos, lo que estamos haciendo es bajarle a la percepción de riesgo. Y eso, mis amigos, tiene un valor bien real.
¿Cuánto vale la confianza en números?
No lo decimos nosotros nomás. Según PwC, el 93 por ciento de los ejecutivos considera que construir y mantener la confianza mejora los resultados financieros de sus organizaciones. Y no es para menos: cuando hay confianza, se necesitan menos controles, menos tiempo para decidir y menos recursos para estar verificando que la otra parte va a cumplir su palabra.
El Premio Nobel Kenneth Arrow lo decía clarito: prácticamente toda transacción comercial contiene un elemento de confianza. Cada vez que compramos, vendemos, invertimos o hacemos negocios, estamos apostando a que la otra parte va a cumplir. Y cuando no hay confianza, el costo también se siente: más contratos, más supervisión, procesos más lentos y oportunidades que simplemente se nos escapan.
Deloitte ha estudiado esta relación y encontró que a mayores niveles de confianza, hay más inversión y productividad. Su análisis estima que un aumento de 10 puntos porcentuales en la proporción de personas que confían podría asociarse con alrededor de 0.5 puntos porcentuales adicionales de crecimiento anual del PIB per cápita. Así de simple: confianza genera crecimiento.
¿Y qué pasa en México?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. ¿Qué pasaría si dejáramos de ver la confianza como un asunto de reputación y empezáramos a tratarla como una condición para crecer? En la experiencia de muchos, las relaciones empresariales más valiosas no son las que empezaron con el contrato más grande, sino las que lograron construir suficiente confianza para aguantar los años, los cambios de gente, las crisis y las nuevas circunstancias. Cuando eso pasa, ambas partes se concentran en algo mucho más importante que protegerse la una de la otra: en crecer juntas.
Y ahí es donde la confianza deja de ser un asunto puramente empresarial. Una empresa que crece genera empleos, le compra a proveedores, contrata servicios, desarrolla talento y abre oportunidades para otras. Si además construye relaciones de largo plazo, ese crecimiento se extiende a su alrededor. Una decisión individual puede parecer chiquita, pero miles de decisiones de ese tipo terminan moviendo la economía completa.
La confianza como infraestructura invisible
Por eso deberíamos empezar a hablar de la confianza como una especie de infraestructura invisible. No la vemos, pero permite que las cosas sucedan con mayor velocidad y menor fricción. Y quizá uno de los grandes retos para México sea precisamente construir más de esa infraestructura.
La pregunta no debería ser solamente cuánto va a crecer una empresa este año. También deberíamos preguntarnos cuánto valor está generando alrededor de su propio crecimiento y a cuántos otros está ayudando a crecer. Porque una empresa que genera confianza genera oportunidades. Muchas empresas que generan confianza generan crecimiento. Y un país que consigue convertir la confianza en una ventaja competitiva puede generar algo todavía más importante: prosperidad.
La confianza no aparece en los estados financieros, pero está detrás de muchas de las decisiones que sí aparecen en ellos. Quizá por eso la confianza no solamente mueve negocios. También puede mover el PIB.
Preguntas frecuentes sobre la confianza y el crecimiento económico
¿Cómo afecta la confianza al crecimiento económico?
La confianza reduce la percepción de riesgo en las transacciones, lo que se traduce en menos controles, decisiones más rápidas y más inversión. Estudios de Deloitte estiman que un aumento de 10 puntos porcentuales en la confianza podría sumar 0.5 puntos al crecimiento anual del PIB per cápita.
¿Por qué la confianza es considerada un activo económico?
Porque está detrás de decisiones clave como renovar contratos, invertir o recomendar una empresa. Cuando hay confianza, se necesitan menos recursos para verificar que la otra parte cumplirá, lo que reduce costos y acelera los negocios.
¿Qué dice PwC sobre la confianza empresarial?
El 93 por ciento de los ejecutivos consultados por PwC considera que construir y mantener la confianza mejora los resultados financieros de sus organizaciones, lo que confirma su valor económico real.