De Burbn a Instagram: La lección que los grandes proyectos nos enseñan
Dicen por ahí que lo fácil es empezar, pero lo difícil es seguir cuando todo parece venirse abajo. Y es que, mire usted, la vida de los proyectos, igual que la vida misma, está llena de baches y tropiezos. Pero, ¿qué separa a los que triunfan de los que se quedan en el camino? La respuesta, querido lector, es más simple de lo que parece: la perseverancia y la capacidad de aprender de los errores.
La historia de dos muchachos que no se rindieron
Pongamos un ejemplo bien claro, de esos que nos llegan de la tierra del dólar. Había una vez una aplicación llamada Burbn. La idea era bonita: hacer contacto con amigos, intercambiar fotos, organizar salidas y ganar puntos. Pero la cosa no despegaba, ni a palos. Los resultados eran flojos, de esos que desaniman a cualquiera.
Pero Kevin Systrom y Mike Krieger, los fundadores, no son de los que tiran la toalla. En lugar de lamentarse, se pusieron a revisar con lupa qué era lo que la gente realmente usaba. ¿Y qué creen que encontraron? Los filtros para las fotos y la compartición de las mismas. Eso era lo que enganchaba.
Así que, sin miedo al cambio, se olvidaron de todo lo demás, le cambiaron el nombre a la aplicación y la llamaron Instagram. ¿El resultado? El primer día se registraron 25 mil usuarios. A los dos meses, ya eran un millón. Y eventualmente, se la vendieron a Facebook por la módica cantidad de mil millones de dólares. Así de sencillo, así de contundente.
Optimizar no es un plan B, es el camino
Alexandra González, una coach de negocios española, lo dice clarito: la optimización no es un plan B para cuando algo falla, sino el proceso para mejorar lo que ya hiciste. Es como cuando uno aprende de un fracaso, pero a nivel personal. Si la optimización es efectiva, maximiza los recursos limitados. Si no, es pura pérdida de tiempo.
¿Y qué se puede hacer para optimizar? Primero, buscar los puntos brillantes del proyecto, esos que nos hacen decir