La famosa estatua de Baphomet que supuestamente aterrorizaba a los vecinos de Jardines del Pedregal, en la alcaldía Álvaro Obregón de la Ciudad de México, no existe. El propio alcalde, Javier López Casarín, confirmó en un video difundido en octubre de 2026 que las imágenes que recorrieron las redes son falsas, generadas con inteligencia artificial, y pidió a la gente no caer en noticias inventadas.
La historia corrió como pólvora: una enorme figura de bronce con cuernos, alas y cabeza de cabra supuestamente instalada en una casa de la lujosa colonia del Pedregal. Según la versión viral, recogida por medios como El Financiero, los vecinos estaban furiosos, exigían el retiro inmediato de la escultura y el supuesto dueño se defendía alegando su derecho a tenerla en su propiedad privada. Todo era puro cuento digital.
Qué dijo el alcalde Javier López Casarín
El alcalde de Álvaro Obregón tuvo que salir a apagar el incendio. En un video compartido en X, López Casarín contó cómo el asunto le explotó en las manos sin que hubiera una sola estatua que demoler.
Corrió como pólvora encendida, se estuvo replicando en cuentas de redes sociales, me empezaron a llegar mensajes, peticiones y exigencias, hasta agresiones, la mayoría fueron una petición para que fuéramos a exigir que bajara la escultura demoníaca y hasta demoler o clausurar la casa, me pidieron arrestarlos.
Lo más grave, señaló el funcionario, es que fue un medio de comunicación el que inició la difusión de las imágenes sin verificar la veracidad de una supuesta denuncia. Nunca se señalaron calles ni domicilios, y quien leyera con cuidado se daba cuenta de que no había rigor periodístico alguno.
Los internautas con ojo de águila encontraron la pista del fraude: las imágenes no coincidían entre sí. En una foto la figura tenía dos cuernos y un adorno en la cabeza; en la otra, el adorno desaparecía. Clásico error de la inteligencia artificial, que cada vez que genera una imagen inventa un detalle distinto.
Cómo una imagen de IA se volvió pánico vecinal
La maquinaria del bulo funcionó a toda velocidad. Las fotos falsas venían acompañadas de relatos sobre protestas, mantas y cartulinas de vecinos indignados. Como reportearon
