¡No lo van a creer, pero aquí estamos otra vez! Un tribunal federal acaba de tumbar el proceso contra Enrique González Tiburcio, ese exsubsecretario de la Sedatu que estuvo en la mira por el desfalco más grande que ha visto este país: la famosa Estafa Maestra. Mientras el pueblo sigue esperando justicia, los de cuello blanco se van cantando bajito.
Según lo que publicó Reforma, el Segundo Tribunal Colegiado de Apelación en Materia Penal de la Ciudad de México dijo, por unanimidad, que la Fiscalía General de la República (FGR) no llevó las pruebas suficientes para acusarlo del delito de uso indebido de atribuciones y facultades. O sea, otra vez el cuento de siempre: el que tiene para pagar buenos abogados, tiene para salir bien librado.
¿Y por qué lo soltaron, compa?
Los magistrados argumentaron que no había pruebas para demostrar dos cosas bien importantes:
- Que González Tiburcio hubiera firmado el convenio que está en el ojo del huracán.
- Que él fuera el jefe directo del funcionario que sí lo firmó.
Con esos argumentos, le quitaron la vinculación a proceso. Pero ojo, no dijeron que el contrato no existió, solo que no pudieron comprobar que este cuate tuviera la culpa. ¿O será que no quisieron?
¿De qué contrato estamos hablando?
Esto viene de un convenio del 2016, cuando Enrique Peña Nieto estaba en la silla grande. La Sedatu le soltó la friolera de 100 millones 925 mil 730 pesos al Instituto Tecnológico Superior de Comalcalco (ITSCO) para que hiciera el empadronamiento de las usuarias del Centro Ciudad Mujeres, en Tlapa de Comonfort, Guerrero. Y ustedes se preguntarán: ¿cuánto cuesta empadronar gente? Porque con ese dinerito hasta un censo nacional se arma, ¿no?
El proceso que se cayó
El 1 de marzo de 2024, un juez de control del Reclusorio Oriente lo había vinculado a proceso. Pero el exfuncionario apeló, y ahora este tribunal le dio la razón. Así de fácil se desmorona un caso cuando hay influencias de por medio.
La Estafa Maestra y sus cómplices que se van de rosita
Este caso es parte de la famosa Estafa Maestra, ese esquema donde las dependencias públicas hacían contratos con universidades y otras instituciones para desviar lana. Y no es el único que se ha librado. Ahí tienen a Rosario Robles, la exsecretaria de Desarrollo Social, acusada por el desvío de más de 5 mil millones de pesos, y también liberada. Y ni se diga de Alejandro Vera, el exrector de la UAEM, o Juan de Dios Nochebuena, de la Universidad Politécnica Francisco I. Madero. Todos ellos, absueltos o liberados. ¿Casualidad? No lo creemos.
¿Quién estaba al frente de la FGR cuando se judicializó este caso?
Reforma apunta que este proceso se judicializó cuando Alejandro Gertz Manero estaba al frente de la Fiscalía General de la República. Y aunque la resolución deja sin efecto la vinculación, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) todavía puede impugnar. Pero no nos hagamos ilusiones, porque aquí el que tiene para pagar, sale.
Mientras tanto, el pueblo sigue esperando que la justicia no sea solo para los de a pie. Porque si hasta los que roban a manos llenas salen caminando, ¿qué nos queda a los demás?