Morena ya tiene nuevo jefe en la CDMX: Paulo García toma las riendas rumbo al 2027
Después de 43 días de espera y con las manecillas del reloj encima, Morena por fin puso orden en su casa en la Ciudad de México. Este lunes, el partido guinda designó al diputado local Paulo Emilio García González como nuevo presidente de su Comité Ejecutivo Estatal en la capital, justo a diez días de que arranque de manera formal el Proceso Electoral Federal 2026-2027.
La noticia cayó como balde de agua fría para algunos y como aire fresco para otros, pero lo cierto es que el partido en el poder no podía darse el lujo de seguir sin timonel. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, no escondió su entusiasmo: “Yo saludo esta decisión que tomó Morena y felicito al diputado que tendrá que pedir licencia para poder asumir ese cargo”, soltó ante los medios.
¿Quién es Paulo García, el nuevo dirigente de Morena en la CDMX?
García González no es ningún improvisado. Es politólogo egresado de la UNAM, cursa una maestría en Políticas Públicas Comparadas en la Flacso y trae en la sangre el activismo desde sus años de dirigente estudiantil. Se forjó en la trinchera durante la transición del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, donde se desempeñó como servidor público de la Nación.
Su currículum habla por sí solo: fue coordinador de Becas Benito Juárez, secretario técnico del Gabinete de Seguridad y Construcción de Paz en Coyoacán, concejal en esa misma alcaldía y hoy es diputado local y vocero de su grupo parlamentario en el Congreso capitalino. Ahora deja la curul para ponerse al frente del partido gobernante en la antesala de unos comicios que prometen ser de pronóstico reservado.
La renuncia de Díaz-Polanco dejó un vacío que dolió
El hueco que deja Héctor Díaz-Polanco no es cualquier cosa. El académico renunció el pasado 19 de julio, apenas 53 días antes del arranque oficial del proceso electoral, y desde entonces la dirigencia capitalina quedó acéfala. En su momento, Díaz-Polanco aseguró que era “un momento oportuno” para dar un paso al costado y que volvería a sus actividades académicas, aunque se quedaría en los órganos nacionales del partido.
Brugada, fiel a su estilo, le dedicó palabras de reconocimiento: dijo que ha sido “uno de los pilares de la construcción y consolidación de la transformación”. Pero más allá de los elogios, la realidad es que el partido estuvo 43 días sin cabeza en una de las plazas políticas más importantes del país. Una eternidad cuando se avecina una contienda electoral.
El respaldo de Ariadna Montiel, la jefa nacional de Morena
La llegada de García González no fue casualidad. Detrás del telón, la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, ya había tendido puentes con el nuevo dirigente. En sus redes sociales, Montiel publicó: “Fue un gusto conversar con el diputado sobre los avances y retos de la Transformación en la #CDMX”. Sin dar más detalles sobre el proceso de selección, la dirigenta dejó claro que el apoyo está garantizado.
La formalización del nombramiento quedó pendiente para los próximos días, pero el mensaje ya está dado: Morena quiere llegar unido y con las pilas puestas al 10 de septiembre, cuando el Consejo General del INE dé el banderazo de salida oficial al proceso electoral.
Un relevo que huele a estrategia
Con este movimiento, Morena concreta el segundo relevo de su dirigencia capitalina en menos de dos años. Recordemos que Díaz-Polanco llegó en noviembre de 2024 como candidato único, sustituyendo a Sebastián Ramírez, quien se fue a la Subsecretaría de Turismo del gobierno federal.
La pregunta que muchos se hacen es si García González estará a la altura del reto. Su perfil combina experiencia de base con conocimiento institucional, pero la presión será enorme. No solo tendrá que mantener el control de un partido que es gobierno en la capital, sino que deberá demostrar que la Cuarta Transformación sigue viva y coleando en las calles de la CDMX.
Por lo pronto, el nuevo dirigente ya tiene una misión clara: conducir la estructura política del partido en la capital durante un proceso electoral que definirá el futuro del país. Y como dicen en el barrio, a rey muerto, rey puesto. A ver si esta vez la cosa agarra camino.