Aranceles golpean duro a trabajadores del auto: Renault alerta sobre presión brutal en la industria
La industria automotriz mexicana enfrenta una nueva embestida que amenaza directamente los empleos y el bolsillo de las familias trabajadoras. Los nuevos aranceles a vehículos importados ya están apretando el torniquete sobre toda la cadena productiva, según advirtió Jesús Gallo, director general de Renault México.
"Los cambios en el entorno comercial que enfrenta el mercado automotor, como los aranceles, evidentemente van a repercutir en toda la industria", declaró el directivo, confirmando lo que muchos trabajadores del sector ya temían.
El pueblo paga los platos rotos
Como siempre, las decisiones desde arriba terminan golpeando a quienes menos tienen. Esta medida arancelaria, que surge de la revisión de la política comercial y los cambios en la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, no distingue entre marcas ni tamaños de empresa.
El impacto será generalizado en todo el sector, afectando costos, importaciones y estrategias comerciales. Y al final del día, ¿quién cree usted que va a cargar con estos sobrecostos? Exacto, las familias mexicanas que necesitan un vehículo para trabajar.
Renault: cien por ciento dependiente del exterior
La situación de Renault ejemplifica perfectamente la vulnerabilidad de nuestra industria. El cien por ciento de los vehículos que vende en México se produce fuera del territorio nacional, lo que convierte a la filial mexicana en una de las más complejas de la marca francesa.
Los autos llegan desde múltiples orígenes:
- Colombia
- Brasil
- Argentina
- Europa
- Corea
Esta dependencia externa significa que cualquier cambio arancelario golpea directo en los costos, tiempos de distribución y planeación operativa. Una realidad que refleja décadas de políticas que priorizaron la importación sobre la producción nacional.
Nissan al rescate, pero por poco tiempo
Renault cuenta con un salvavidas temporal gracias a su asociación con Nissan, que le otorga cupos de importación para seguir trayendo vehículos en 2026 y años siguientes. "Eso nos permite seguir trayendo autos de orígenes que sin esos cupos no podrían darse", explicó Gallo.
Sin embargo, la empresa confirmó que no tiene planes de manufactura propia en México. El proyecto de producción local permanece en pausa, perpetuando la dependencia externa y la vulnerabilidad ante cambios comerciales.
Competencia china satura el mercado
Mientras tanto, el entorno competitivo se intensifica con la entrada masiva de marcas chinas, especialmente en el segmento de SUVs, saturando la oferta y complicando aún más el panorama para los trabajadores del sector.
Renault mantiene expectativas de crecimiento del 10 al 15 por ciento, pero reconoce que "el producto hoy ya no es suficiente, solo es necesario". Una realidad que obliga a repensar estrategias en un mercado cada vez más complejo.
Al final, quienes sufren las consecuencias de estas políticas comerciales son los trabajadores y las familias mexicanas, mientras las grandes corporaciones buscan maneras de mantener sus márgenes de ganancia.