Infantino se pone la gorra de Trump: ¿Dónde quedó la neutralidad de la FIFA?
¡Qué espectáculo más patético! Gianni Infantino, el mismísimo presidente de la FIFA, apareció en Washington luciendo una gorrita roja estilo MAGA junto a Donald Trump. Y no, no fue casualidad. Fue un acto calculado que nos deja ver las verdaderas lealtades de quien debería representar al fútbol mundial, no a los poderosos de siempre.
La escenita ocurrió durante la llamada "Junta de Paz" de Trump, un show mediático donde el expresidente reunió a delegaciones de más de 45 países para hablar de Gaza. Ahí estaba nuestro Infantino, sonriente y complaciente, con su gorrita que llevaba las siglas USA y los números 45-47 bordaditos. ¡Qué casualidad que sean justamente los números de las presidencias de Trump!
El código ético que se lo pasan por el arco del triunfo
Resulta que la FIFA tiene un Código de Ética que exige neutralidad política a sus funcionarios. La Sección 5 lo dice clarito: nada de partidismos. Pero claro, cuando usted es Infantino, esas reglas son para los demás, ¿verdad?
La ONG londinense FairSquare ya había presentado una queja ética contra Infantino en diciembre. Y es que este señor no es nuevo en estos menesteres. Ya antes había elogiado públicamente al político estadounidense, incluso sugirió que merecía el Nobel de la Paz. ¡Imagínense nada más!
El Mundial 2026: negocio antes que principios
Aquí está la clave del asunto, compañeros. El Mundial 2026 se va a jugar en Norteamérica, con sedes en Estados Unidos, México y Canadá. Y claro, don Infantino necesita que todo salga "suavecito" con los anfitriones. Pero, ¿a costa de qué? ¿De venderse al mejor postor?
La FIFA, que se las da de organización neutral e independiente, está mostrando su verdadero rostro. Es la misma institución que por décadas ha estado plagada de corrupción y escándalos, desde los tiempos de João Havelange hasta Sepp Blatter.
El silencio cómplice
Y como era de esperarse, la FIFA no ha dicho ni pío sobre este bochornoso episodio. El silencio es cómplice, y en este caso, es ensordecedor. Mientras tanto, las federaciones nacionales, los patrocinadores y los aficionados se quedan con las dudas.
Infantino visitó la Casa Blanca varias veces el año pasado. La cercanía con un líder tan polarizante como Trump no es casualidad, es estrategia. Pero, ¿estrategia para quién? ¿Para el fútbol mundial o para los intereses de los poderosos?
El fútbol que nos merecemos
A menos de 500 días del Mundial 2026, necesitamos claridad. El fútbol es del pueblo, no de los magnates ni de los políticos de turno. Pero mientras tengamos dirigentes como Infantino, que se arrodillan ante el poder, seguiremos viendo este tipo de espectáculos.
El balón sigue rodando, sí, pero la cancha la están decidiendo otros. Y esos otros no somos nosotros, la gente humilde que ama este deporte. Son los de siempre: los poderosos, los que tienen las gorras rojas y los cheques gordos.
¡Que no nos vengan con cuentos! La FIFA de Infantino es todo menos neutral. Es tiempo de que el pueblo del fútbol abra los ojos y exija un deporte verdaderamente para todos.