¡No se dejen engañar! La lechuga mexicana está limpia, el parásito no está en nuestros campos
Mientras en Estados Unidos se desata el pánico por un brote de Cyclospora que ya tiene a miles de personas con diarrea explosiva, el gobierno de México, a través de la Cofepris, salió a poner las cosas claras: nuestras lechugas no tienen nada que ver. Así como lo oyen, compas. Ni una sola muestra de lechuga mexicana dio positivo al parásito. Esto no es cuento, es ciencia.
La Secretaría de Salud informó que los análisis hechos en la planta de Taylor Farms México, en Guanajuato, salieron negativos. Se revisaron 10 muestras de lechuga, cinco de materia prima y cinco de producto procesado, además de cuatro muestras de agua. Todo limpio. Todo bajo protocolos internacionales. Entonces, ¿por qué nos quieren echar la culpa?
¿De dónde sale la sospecha contra México?
Resulta que la asociación entre el brote en Estados Unidos y las lechugas mexicanas no se basa en pruebas de laboratorio, sino en puras corazonadas. Las autoridades gringas entrevistaron a pacientes y, por estadística, le echaron la culpa a la lechuga iceberg de Guanajuato. Pero la Cofepris es clara: eso es una relación epidemiológica, no una prueba contundente. Ni siquiera el famoso falso positivo que reportó la FDA el 19 de julio era de un lote que hubiera llegado a las mesas gringas, porque se quedó retenido en la aduana de Laredo, Texas. ¡Ni siquiera entró al país!
¿Y qué pasó con el brote de diarrea explosiva en Estados Unidos?
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportaron que hay 11 mil 573 casos posibles de ciclosporiasis en nueve estados. De esos, mil 947 personas comieron en Taco Bell antes de enfermarse. Pero ojo, porque las autoridades de Carolina del Norte ya están investigando otras fuentes, como el cilantro y el perejil. Parece que el problema no es solo la lechuga, sino que quieren cargarle el muerto a México.
La ciclosporiasis es una infección intestinal bien fea que provoca diarrea intensa, pérdida de apetito, náuseas y hasta fiebre. Se contagia por frutas y verduras contaminadas, pero no de persona a persona. Y aunque el brote está grave, las pruebas científicas no apuntan a nuestras lechugas.
¿Qué sigue para la vigilancia sanitaria?
El gobierno mexicano prometió que no va a bajar la guardia. La Cofepris seguirá haciendo análisis con métodos moleculares de PCR en tiempo real, los más precisos que hay. Y mientras tanto, los productores de lechuga en Guanajuato, que son gente trabajadora, se quedan con la reputación manchada por una sospecha sin fundamento. Esto huele a presión gringa, no a ciencia.
Así que ya saben, compas: la lechuga mexicana está más limpia que el agua de un manantial. No se dejen engañar por los que quieren culpar a los de abajo. La lucha sigue, y la verdad siempre sale a la luz.
“La asociación entre el brote y las lechugas se basa en probabilidades, no en pruebas de laboratorio”, aclaró la Cofepris.