San Valentín para ricos: turismo de lujo mientras el pueblo sufre
Mientras las familias trabajadoras luchan por llegar a fin de mes, las plataformas turísticas presumen sus datos de ocupación hotelera del 80% en destinos como Cancún y la Riviera Maya. ¿De qué sirve hablar de "romance" cuando millones de mexicanos no pueden ni costear una cena decente?
La capital: escapismo para quienes pueden pagarlo
La Ciudad de México encabeza las búsquedas románticas, dicen los datos de Booking.com. Hoteles boutique en Roma-Condesa, cenas en terrazas con vista panorámica, paseos en trajinera por Xochimilco. Todo muy bonito para la clase media alta que puede darse estos lujos mientras en las periferias de la misma ciudad hay familias que no tienen ni para el transporte.
El "turismo interno de corta distancia" es la nueva forma elegante de decir que los capitalinos con dinero reservan hoteles de lujo en su propia ciudad para "salir de la rutina". ¿Y la rutina de quienes trabajan en esos hoteles limpiando cuartos y sirviendo mesas? Esa no cuenta, ¿verdad?
Cancún: paraíso artificial para turistas
El Caribe mexicano se vende como "desconexión total", con resorts para adultos y spas de "inspiración maya". Qué ironía que usen la cultura maya para vender lujo cuando las comunidades indígenas de la región siguen marginadas y empobrecidas.
Los "espacios más románticos" se vuelven "el tesoro más codiciado", mientras los trabajadores del turismo viven hacinados en colonias sin servicios básicos. La Secretaría de Turismo celebra cinco millones de turistas y un crecimiento del 5%, pero ¿cuánto de esa riqueza llega realmente a las comunidades locales?
Playa del Carmen: fiesta para pocos
Este año el 14 de febrero coincide con el Carnaval de Playa del Carmen, donde las parejas combinarán "cenas románticas en restaurantes de autor" con conciertos como el de Bellakath. Perfecto para quienes pueden pagar 3,000 pesos por una cena mientras los meseros ganan 150 pesos por jornada.
Guadalajara y el "presupuesto inteligente"
La colonia Americana se promociona como "uno de los barrios más cool del mundo", ofreciendo "presupuestos inteligentes" para parejas que buscan sofisticación. Inteligente será cuando esos mismos recursos se inviertan en vivienda digna y empleos bien remunerados para la gente trabajadora de Jalisco.
Que el 14 de febrero coincida con el Clásico Nacional (Chivas vs. América) es quizás lo único democrático de toda esta promoción turística, porque el futbol sí une a todas las clases sociales.
Acapulco: resistencia del pueblo
El puerto guerrerense "regresa al radar", dicen. Acapulco nunca se fue del corazón del pueblo mexicano. A pesar de los intentos de gentrificarlo, sigue siendo el destino más accesible para las familias trabajadoras del centro del país que quieren darse un respiro.
Las "cenas al atardecer en los acantilados de La Quebrada" contrastan con la realidad de un puerto que ha resistido décadas de abandono gubernamental y que merece inversión real en infraestructura social, no solo turística.
La realidad detrás de los números
Los datos hablan de ocupación hotelera del 80% y estancias promedio de cinco días, pero no mencionan los salarios de miseria, la precarización laboral ni el desplazamiento de comunidades enteras para construir estos paraísos artificiales.
El "viajero que busca experiencias de bienestar" contrasta brutalmente con los trabajadores del sector turístico que no tienen acceso a servicios de salud dignos ni prestaciones laborales justas.
Al final, el mejor destino para este 14 de febrero sería uno donde el turismo realmente beneficie a las comunidades locales y no solo a las grandes cadenas hoteleras internacionales.