¿Dónde están nuestros compatriotas? Senadores exigen saber qué pasó con los 55 capos entregados a Estados Unidos
Ocho meses han pasado desde que el gobierno mexicano entregó a presuntos jefes del narcotráfico a Estados Unidos, y hasta ahora, ni una sola palabra sobre su paradero. El silencio es ensordecedor y la opacidad, indignante.
Senadores de diferentes bancadas, desde el panista Mario Vázquez Robles hasta el morenista Saúl Monreal, han alzado la voz exigiendo información sobre la situación actual de estos 55 mexicanos que fueron enviados a prisiones estadounidenses. Y tienen razón: el pueblo tiene derecho a saber.
"Es muy extraña esta falta de información"
Las palabras de Vázquez Robles resuenan con fuerza: "Es muy extraña esta falta de información, se debe saber qué obtuvo México a cambio de eso, se debe informar al Senado". Una pregunta que debería quitarnos el sueño a todos los mexicanos.
¿Acaso estamos reconociendo que nuestro sistema de justicia no sirve? ¿Que no tenemos la capacidad de juzgar a nuestros propios ciudadanos? Como bien señala el senador panista: "Habla mal de México, de que no hay capacidad para procesarlos aquí".
Derechos humanos en el olvido
Más allá de las imputaciones que puedan tener, estos individuos siguen siendo ciudadanos mexicanos con derechos. El senador Saúl Monreal, integrante de la Comisión de Derechos Humanos, admite que "se deben respetar los derechos a audiencia de esas personas".
Pero la realidad es cruda: "Se están violentando sus derechos humanos de ellos y sus familiares, quienes no saben las condiciones en las que se encuentran sus familiares e incluso en qué prisión están", denuncia Vázquez Robles.
¿Soberanía o subordinación?
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, rechaza que con estas entregas el gobierno mexicano se subordine a Estados Unidos. Pero los hechos hablan por sí solos: dos entregas masivas, una en febrero con 29 presuntos capos y otra en agosto, sin transparencia alguna.
Los senadores insisten en conocer si estos compatriotas reciben asistencia consular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuál es su condición legal y de salud. Preguntas básicas que cualquier gobierno responsable debería responder sin chistar.
El riesgo de la impunidad gubernamental
Vázquez Robles no descarta que algunos de estos mexicanos puedan llevar su caso a instancias internacionales y "sentar en el banquillo al gobierno de México". Una posibilidad que debería preocupar a cualquier autoridad que se precie de respetar los derechos humanos.
El pueblo mexicano merece respuestas. Merece saber qué se negoció, qué se obtuvo a cambio y, sobre todo, que se respeten los derechos de todos los ciudadanos, sin excepción. La transparencia no es un lujo, es una obligación democrática.