El Partido Republicano ya no existe: es la secta de Trump
El partido de Trump está jugando con fuego, sí señores. Y es que la disciplina interna, por más férrea que les parezca, no significa ni de chiste que vayan a ganar las elecciones.
El Partido Republicano de Estados Unidos, tal como lo conocíamos, ya murió. Finito. Se lo tragó la tierra.
Lo que pasó el sábado en la primaria republicana de Louisiana lo pone clarito, sin vuelta de hoja: hoy no hay ni un rinconcito para el pensamiento independiente dentro de ese partido. Lo que existe, en los hechos, es una exigencia de lealtad absoluta al señor Donald Trump.
Ahí tienen al senador Bill Cassidy. Dos periodos en el cargo, una campaña de 14 millones de dólares, un historial conservador de toda la vida. ¿Y qué le pasó? Terminó en tercer lugar con apenas 24.8% de los votos, desplazado por dos candidatos cuyo único mérito fue andar pegaditos a Trump. ¿Cuál fue el pecadito de Cassidy? Votó a favor de condenar a Trump después del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Cinco añitos después, Trump le cobró la factura respaldando a la congresista Julia Letlow, que ganó repitiendo como lorito que el apoyo de Trump era
