La presidenta Claudia Sheinbaum descartó este 20 de octubre viajar a Apatzingán, Michoacán, para atender de manera personal a las familias desplazadas por la violencia, y puso en duda las denuncias de los habitantes de El Guayabo, donde hace unos días murieron un joven y su hija Alexa, de apenas ocho años. La respuesta presidencial, recogida por Revista Proceso, fue un Rosario de evasivas que dejó a las víctimas con más preguntas que respuestas.
La mandataria minimizó las demandas de auxilio de una comunidad que vive bajo fuego de minas explosivas, drones y balaceras. Ante los relatos de los desplazados, su primera reacción fue cuestionar a quienes denuncian: “Habría que ver quiénes son quienes dicen esto y ponerlos en contacto con las autoridades”. Vaya manera de recibir el grito de auxilio de un pueblo que se está apagando.
“No necesariamente tengo que atender a todos”, dice la presidenta
Preguntada sobre cuándo visitaría el municipio michoacano, Sheinbaum respondió, según reportó Contramuro, que el asunto ya lo atienden el comandante de la zona militar, el comandante regional, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad, además del plan Michoacán y la Secretaría de Gobernación. O sea, todos, menos ella.
“No necesariamente tengo que atender de manera personal a todos, aun y cuando atiendo a muchas personas”, afirmó la jefa del Ejecutivo, quien además se molestó cuando se le explicó que la ciudadanía preguntaba por su ausencia en territorio. “¿Quién es ‘la ciudadanía’?”, cuestionó con sorna.
Y remató con una defensa a toda prueba: “Está muy extraño, ¿no? Que ahora ese es el gran tema, que la presidenta no atiende. Cuando soy una presidenta que está permanentemente en territorio”. Las familias de El Guayabo, que duermen con un ojo abierto y entierran a sus hijos, seguro no comparten esa percepción.
El calvario de Alexa, de ocho años
La semilla de esta polémica es una historia que duele. La semana pasada, un joven murió en El Guayabo tras un ataque armado. Días después falleció su hija Alexa, de ocho años, quien había recibido un disparo y no logró sobrevivir a sus heridas. Los pobladores han denunciado una y otra vez que piden ayuda a los elementos del Ejército y que los soldados no salen a repeler las agresiones contra los civiles.
De acuerdo con Revista Proceso, cuando se le expuso el caso a la presidenta, la respuesta fue un repaso legalista del sistema penal acusatorio. Sheinbaum explicó que el sistema cambió en la época de Calderón y que ahora se necesita denuncia, carpeta de investigación y flagrancia para poder detener a alguien.
“No es que la Defensa o la Guardia Nacional no quieran apoyar al ciudadano, lo apoyan en el momento de la flagrancia. Pero no tienen autorización jurídica porque así son nuestras leyes”, defendió la mandataria. Traducción para el pueblo llano: si el ataque no ocurre frente al uniforme, ahí te la llevas.
¿Tienen los militares orden de no intervenir?
Los habitantes de Apatzingán insisten en que los elementos castrenses les han dicho que esa es la orden que reciben. Sheinbaum lo negó con todo. “No tienen ninguna orden de no intervenir, imagínense. O sea, sería como... es absurdo, si para eso está la Guardia Nacional”, respondió, según documenta Mi Morelia.
La presidenta, en su calidad de comandanta suprema de las Fuerzas Armadas, arremetió contra la información: “No es correcto la información que estás dando de que tengan una orden de no intervenir. Lo que pasa es que hay atribuciones y un marco legal en el cual debe intervenir desde un soldado, un guardia nacional hasta un policía”.
Y añadió con ironía: “Imagínate que yo diera una orden a los policías o a la Guardia Nacional de no intervenir en caso de un delito. No tendríamos los resultados que tenemos. ¿Tú crees que voy a dar esa orden? Sí doy órdenes de no reprimir, eso sí. Muy claras”.
El problema es que a Alexa y a su padre la ley llegó tarde, cuando ya no había nada que salvar. Se le aclaró a la presidenta que la única participación del Ejército fue trasladar a la niña al hospital, donde finalmente murió, mas no para detener la agresión. La respuesta presidencial fue que la menor “de inmediato la atendieron y la llevaron a un hospital, lamentablemente falleció después”. Como si el traslado de una niña baleada fuera un motivo de orgullo institucional.
Cifras contra testimonios: el INEGI como escudo
Para respaldar su versión, Sheinbaum exhibió una encuesta del INEGI que, según ella, muestra una reducción del 60 por ciento en la victimización en Uruapan. También mencionó que trabaja con empresarios y ciudadanos de distintos puntos de Michoacán, muchos de los cuales “han reconocido la disminución” de la violencia.
Ahí está el detalle, hermanos: los empresarios del aguacate tienen línea directa con Palacio, mientras los desplazados de El Guayabo tienen que ver cómo se les contesta con estadísticas. La presidenta también anunció que la fiscal general de la República, junto con los 32 fiscales del país, prepara una iniciativa para ampliar las características de la flagrancia y dar a las autoridades federales más margen de actuación. La iniciativa aún no se presenta al Congreso, pero cuenta con la participación de la consejera jurídica Luisa María Alcalde.
Será bienvenido ese cambio legal, si algún día llega. Pero mientras los despachos discuten qué es flagrancia y qué no, en Apatzingán hay familias enteras que huyeron de sus casas y pueblos que se vacían. El desplazamiento forzado interno no se arregla con encuestas ni con grupos de trabajo; se arregla con presencia del Estado, con atención directa, con dignidad.
Lo que sigue para los desplazados
Sheinbaum pidió que los afectados se acerquen a las autoridades correspondientes para que se les tomen sus datos y se les pueda atender. Las víctimas, mientras tanto, siguen esperando una visita presidencial que la mandataria no comprometió, como confirmó también Respuesta Michoacán.
La pregunta queda flotando en el aire caliente de Tierra Caliente: si la cuarta transformación presume estar en territorio, ¿por qué Apatzingán no cuenta como territorio? Mientras el Gobierno federal responde con tecnicismos jurídicos, una comunidad entera carga sus muertos y su miedo. Y eso, señora presidenta, no lo arregla ninguna encuesta del INEGI.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasó con Alexa en Apatzingán?
Alexa, de ocho años, murió días después de recibir un disparo en El Guayabo, Apatzingán. Su padre también falleció tras un ataque armado ocurrido la semana pasada, según reportó Revista Proceso.
¿Qué respondió Sheinbaum sobre las denuncias de Apatzingán?
La presidenta negó que los militares tengan orden de no intervenir, pidió poner en contacto a los denunciantes con las autoridades y descartó comprometer una visita personal al municipio.
¿Hay cambios legales previstos sobre la flagrancia?
Sí. La fiscal general de la República y los 32 fiscales del país preparan una iniciativa para ampliar las características de la flagrancia, que aún no se presenta al Congreso.
